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Pequeño observatorio

Desfilan los hábitos de los tiempos

Josep Maria Espinàs

La experiencia vale, claro, pero el hecho es que las experiencias útiles tienen, a menudo, una utilidad limitada en el tiempo

Es natural que tenga en casa algunos objetos de mis antepasados. Tengo en el recibidor un cuadro bastante grande y antiguo: es una escena bíblica, si no me equivoco. En cualquier caso, parece una escena religiosa, con un templete y unos personajes que podrían ser santos. Figura esta inscripción, igualmente con letras doradas. Se puede leer: "Emilia Arús se lo dedica a sus señores abuelos".

¡Qué época! Una niña, tal vez de 12 o 14 años, se pasa horas y horas haciendo un notable trabajo para contentar a sus abuelos. Esto ocurría en 1847.

Me miro este tipo de retablo que ocupa uno de los lados del recibidor y pienso que era un trabajo tan largo y tan paciente que ya no es posible en nuestros días. No se trata solo de capacidad de paciencia en las relaciones de hoy, sino también en los ritmos de vida actuales.

Además, en muchos casos ha aparecido una confiada relación entre diversas edades. Y entre padres e hijos. Ha desaparecido aquella dosis muy frecuente de rigidez. Hoy los chicos y las chicas disponen de la libertad profesional y sentimental.

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La dosis de independencia de la juventud se manifiesta hoy en los más diversos ámbitos. ¿No era un amargado, o quizá no, el ilustre Lope de Vega cuando afirmó que "la gente moza no es de fiar".

¡Cómo ha cambiado el mundo! Ahora nos encontramos con que los jóvenes están ocupando lugares importantes en ámbitos políticos, económicos y sociales. Más allá de los campos de fútbol...

La sustitución de las personas en la ocupación de un cargo ya no tiene, forzosamente, una explicación cronológica. No es una programable sustitución de viejos por jóvenes. La experiencia vale, claro, pero el hecho es que las experiencias útiles tienen, a menudo, una utilidad limitada en el tiempo.

No sé quién hizo esta espléndida advertencia a los adultos: 'Un día vendrá la juventud y llamará a la puerta'. Y debemos saber abrirla.
 

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