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Al contrataque

Torra, durante la conferencia en la que explicó la hoja de ruta del curso político.

¿Cree alguien que no pasó nada?

Antonio Franco

La absolución total equivaldría a declarar jurídicamente que no pasó nada. Eso es falso y ninguna persona o institución u organismo nacional o internacional sensato puede respaldarlo

Como se acerca el juicio la estrategia independentista cambia. Se desplaza desde los esfuerzos para generar la militancia popular activa más amplia posible contra la prisión preventiva de los encausados a organizar una ofensiva reclamando su absolución absoluta. Pasa desde el “no merecen esperar el juicio encarcelados” a “los jueces deben dictaminar que no han cometido ningún delito”.

Ese salto provoca una ruptura con aquellos no independentistas que sin ser compañeros suyos de viaje en nada fueron con ellos en esta etapa por entender que los encausados cometieron delitos, sí, pero no de una gravedad que justificase la larguísima cárcel preventiva antes del juicio que se les aplicó. Esa franja existe y probablemente es amplia. Son quienes estimaron delictiva la desobediencia a la Constitución y el Estatut (realizada al aprobar unas leyes instrumentales ilícitas que posibilitaban votar la independencia) así como votarla después en el Parlament, pero son personas que creen que al haberlo hecho los acusados sin ordenar violencias ni uso de las armas, y al producirse la desbandada del día siguiente, merece una consideración jurídica grave pero diferente a la tipificada como rebelión. Se trata de una cuestión importante: si no fue rebelión –con los muchos años de pena que eso acarrea-- no procedía esperar al juicio con los acusados encarcelados.

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El 'president' Torra rompe esa situación proclamando que es el momento de una absolución total o más guerra al Estado. Finaliza ese viaje compartido y vuelven a ensancharse las distancias entre muchos no nacionalistas moderados y el independentismo. ¿No pasó nada en Catalunya hace un año? La absolución total equivaldría a declarar jurídicamente que no pasó nada. Eso es falso y ninguna persona o institución u organismo nacional o internacional sensato puede respaldarlo. Torra patina de nuevo (y Puigdemont si es él quien le pide que lo diga); por esa senda no hay salida.

Quizá no hubo rebelión. Quizá fue solo conspiración o sublevación pacífica además de otras cosas delictivas. Le toca a la justicia delimitarlo. Pero si el juicio reconociese que, como pensamos muchos, no hubo técnicamente rebelión, además de servirse a la verdad se posibilitarían salidas políticas. Entonces las penas de cárcel serían similares al tiempo ya purgado por los acusados. No sería un desenlace color de rosa porque aunque los acusados recuperarían la libertad gravitarán sobre ellos inhabilitaciones temporales, pero con un poco de tiempo, con cambios en la Constitución y mejora del autogobierno, e incluso con algún fallecimiento oportuno que propiciase el último servicio de dar oportunidad para efectuar indultos, podríamos hacer lo que necesitamos: saltar de pantalla y llegar a un nuevo escenario.  

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