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Frank Sinatra.

HERMAN LEONARD

La canción de septiembre

Miqui Otero

No me parece justo que desde que descuelgan las luces de Navidad hasta el último helado ingerido se hable de 'la canción del verano' y que, sin embargo, se dedique tan escaso tiempo a la de cuando otoño amenaza con llegar.

Eso perpetúa la visión de la música como un hilo musical con el que acompañar las jaranas felices y despreocupadas y no como una medicina necesaria para los días más complicados y por los que preocuparse.

No propongo que si hoy es tu primer día de trabajo te pongas a canturrear en albornoz el funk sexy de 'September', de Earth Wind & Fire, porque es probable que ese optimismo te empuje a acabar llorando abrazado a un semáforo, a dedicarte a ser emprendedor de apps o a que te encierren en algún centro por tu propio bien. Pero sí que sepas apreciar que si la música pop es tan importante es porque logra algo muy difícil: que incluso la tristeza sea fotogénica. Que la necesites cuando más abajo, y no más arriba, estás.

Puedes escuchar un estándar como 'September song', en el que Sinatra usaba este mes para hablar de las fases de la vida, de cuando los días eran largos y podías desperdiciar tiempo buscando el amor perfecto. O 'It might as well rain until september', donde Carole King le dice a un amante ausente que da igual que rabie el sol o se encapote el cielo, porque si no están juntos todo da igual; si no está, por mí como si llueve hasta septiembre. Hay himnos pasivoagresivos, como el 'See you in september' de The Happenings o el 'September is not so faraway', de The Field Mice. O esa favorita, 'September gurls', de Big Star, donde las chicas de septiembre pueden hundir aún más a los chicos de diciembre.

La música pop es tan importante porque logra algo muy difícil: que incluso la tristeza sea fotogénica

'Septiembre', de Los Enemigos, que muchos hemos cantado con el brío de los siete enanitos rumbo al trabajo, es desoladora. Josele Santiago leyó en la prensa la historia de un chico que no podía aguantar la presión de la repesca en la escuela así que se suicidó. Dejó una nota: "Id a por el pan, que yo no voy a ir", uno de los mejores versos de la canción.

Leer no siempre es sexy y bailar no soluciona todo, así que habría que hablar mucho más de 'la canción de septiembre': esa que escuchamos cuando necesitamos que alguien nos escuche.