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Dos miradas

El premio al diseño revolucionario se lo lleva la comisión 11-S de Badalona, con un mensaje contundente

Las cuatro barras, a pesar del añadido del azul y la introducción de la estrella, han llegado a los límites de la flexibilidad, pero ahora los diseñadores de carteles para el 11 de septiembre tienen terreno abonado. La introducción del amarillo era una variante atractiva, pero también forma parte de los colores de la 'senyera', con lo cual no avanzamos demasiado. Al tratarse de una Diada diferente a todas las demás, sin embargo, la capacidad de innovación ha recibido un notable empujón. Solo hay que fijarse en el cartel que ilustra la conmemoración oficial de las instituciones catalanas. Se trata de las cuatro barras, esta vez tapadas con cinta adhesiva. No una de esas que usamos para las mudanzas, más débiles y marrones, que se desgarran a la mínima, sino una cinta más industrial, con lámina de aluminio, de color negro brillante y con adhesivo de acrilato. Una señora cinta, vaya. Tapa las cuatro barras porque simboliza que "la libertad está tapada", como ha dicho Elsa Artadi, aunque hay un guiño a la estrategia independentista (aun no sabemos cuál) cuando nos damos cuenta de que, en un rincón, la cinta se empieza a despegar y se ve una lucecita de color rojo.

En esto de las metáforas somos unos ases. Ahora, el premio al diseño revolucionario se lo lleva la comisión 11-S de Badalona. Una barra de pan con una lima dentro. Al menos, aquí, el mensaje es contundente y sin subterfugios artísticos. Con permiso de Laurel y Hardy, claro.

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