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nueva conceptualización

Busquets atiende a las instrucciones tácticas de Valverde en un Barça-Alavés.

JORDI COTRINA

Los equipos ya no son de 11

Antonio Bigatá

Los tres jugadores que suelen saltar al campo en las sustituciones son cada vez más importantes y decisivos

En el fútbol casi todas las cifras que parecían consolidadas en la memoria popular han dejado de ser mágicas. Se hablaba mucho, por ejemplo, de las alineaciones-tipo legendarias con cinco delanteros pero hacerlo ahora sería un anacronismo porque con el racanismo táctico ya no existen. Si Serrat cantase la gloria actual del Barça debería cambiar del sonsonete que utilizaba cuando se refería a “Basora-César-Kubala-Moreno-y-Manchón”; del mismo modo el 4-2-4 dejó de ser hace muchas temporadas el patrón generalizado que retrataba la distribución de los futbolistas sobre el campo.

La nueva modificación conceptual de cifras se refiere al número de componentes reales de los equipos. Solo los tipos antiguos consideran que son de 11 porque, de hecho, las tácticas y la previsión de la distribución de esfuerzos sobre el césped ya se hacen casi siempre a partir del número 14, que son los hombres que suelen saltar al campo para intervenir en los partidos.

Capacidad casi milagrosa

Pero hay que asumirlo muchísimo más y desarrollar con más valentía sus consecuencias, porque el fútbol a 14 tiene menos que ver de lo que parece con el de 11. Esos tres añadidos son cada vez más importantes y decisivos; les rodea una capacidad casi milagrosa porque suelen cambiar el ritmo y la tendencia del juego; frecuentemente marcan ellos los últimos –y decisivos—goles; por eso en la distinción entre entrenadores buenos y malos pesa muchísimo el hecho de si son técnicos que acostumbran a acertar o no con la elección de esas tres últimas sustituciones.

Dada la amplitud actual de las plantillas de los grandes clubs, cada vez se consolidará más la idea de que hay que contar con que jugarán 14, y lo de 11 quedará reducido a la consideración menor de que se trata únicamente de la alineación tentativa inicial o el equipo provisional.

Si Valentí Castanys, que era un periodista listo, valiente y moderno, impulsase ahora una revista futbolera semanal probablemente no tendría como cabecera 'El Once' (o la modificaría con sorna a 'El Once más Tres'), del mismo modo que a un film costumbrista sobre eso que los castizos denominaban balompié casi seguro que no lo titularían 'Once pares de botas'.

No es una cuestión menor porque afecta a las alineaciones de corrido que pasarán a la historia contadas de padres a hijos; quedarán como pretecnológicos y obsoletos quienes las sigan haciendo únicamente con 11 nombres. Y en la información moderna, las crónicas previas a los encuentros, así como las fotos y los gráficos, cada vez más incluirán las previsiones de los cambios que empezarán a materializar los entrenadores más bien en las segundas partes. Del mismo modo, en las reseñas postpartido las sustituciones poco a poco serán descritas en las alineaciones con fórmulas menos vergonzantes que los habituales entre paréntesis actuales, que frecuentemente encierran la paradoja de relegar a un segundo plano a los hombres que han hecho reaccionar a equipos absolutamente encallados.

El mejor plantel de la historia

Ernesto Valverde tiene más posibilidades de alcanzar los difíciles objetivos que se ha propuesto el Barça para esta temporada si consigue manejar mejor que los técnicos de la competencia el criterio de que los equipos son de 14 jugadores. Y no es fácil, porque el mismo Pochettino que le espera con el Tottenham en la Champions da la sensación de haber reflexionado ya mucho sobre eso. Pero el Txingurri tiene el Barça con el mejor plantel de la historia para hacerlo, con mucho más banquillo de altísima calidad que el necesario para encuentros de sólo 11 contra 11.

Del mismo modo que Valverde, creo, debe huir de la tentación de jugar con el mismo tipo de alineación contra adversarios rematadamente diferentes unos de otros o en campos que físicamente son muy heterogéneos, también ha de asumir más de verdad que los otros técnicos esta realidad de que el fútbol se debe concebir, planificar y ejecutar absolutamente, más que nunca, a partir de la idea de que se disputa en grupos de 14. El Barça, jugando a 14, puede imponerse con más facilidad a determinados rivales de alto nivel táctico –en España, por ejemplo Madrid y Atlético, que tienen peores plantillas-- que en unos respectivos 11 contra 11.

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