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Quitarle la llave al PP

Olga Grau

Podemos ha cedido ante el PSOE y acepta no derogar la ley de estabilidad presupuestaria a cambio de algo goloso, que es quitarle el poder al PP en materia de austeridad

España va a poder gastar en el 2019 mucho más dinero que en el ejercicio anterior, en total 6.000 millones de euros más, al situar el techo de gasto en 125.064 millones (4,4%). Este amplio margen se ha logrado tras la renegociación de los objetivos de déficit de España que ha llevado a cabo la ministra de Economía, Nadia Calviño, con el comisario de Asuntos Económicos y Financieros, Pierre Moscovici. El argumento con el que la titular de Economía, exalto cargo europeo, ha seducido a Bruselas ha sido formalmente que el objetivo de déficit del 1,3% al que se había comprometido Mariano Rajoy no era viable.

La corriente favorable en Europa a no alimentar los populismos tras una crisis económica que se ha solucionado a base de tijeretazos, en vez de crecimiento económico, ha pesado en la relajación del déficit. También la percepción de Francia y Alemania de que en Pedro Sánchez podrían encontrar un aliado para gestionar la crisis migratoria y para atajar la preocupante deriva xenófoba y populista europea, como se pudo palpar en el consejo europeo sobre migración celebrado en Bruselas antes del verano.

El viento sopla a favor del Gabinete de Sánchez, sobre todo porque ahora hay más dinero cuando antes había miseria. Ya se sabe que cuando la escasez aprieta, se reduce el margen de autonomía. Si no solo hace faltar recordar que fue el PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero el que reformó la Constitución, con el apoyo del PP, para introducir la austeridad, lo que luego se sustanció en la ley de estabilidad presupuestaria del 2012, conocida como ley Montoro porque fue aprobada por el Gobierno del PP, para hacer cumplir a rajatabla los objetivos de deuda y de déficit y limitar el gasto.

Resulta incomprensible la pataleta de los populares por el pacto al que han llegado el PSOE y Podemos para modificar esta legislación y eliminar la capacidad de veto del Senado. Las leyes se pueden reformar y cuando el PP aprobó esta norma e incorporó la opción de frenar en la Cámara alta lo que legislaba la Cámara baja (artículo 15.6 de la ley) en cuestiones de déficit, no lo hizo inocentemente. A nadie se le escapó que la intención era aprovecharse de su mayoría en el Senado, más que una vocación de defensa a ultranza de la separación de poderes. De esta manera, en caso de que salga en el Congreso la reforma exprés con el apoyo de Podemos y de los nacionalistas vascos y catalanes, será tan democrático como lo fue en el 2012 su aprobación por los populares. Y si no, es que entonces tampoco lo fue tanto.

En todo caso, la negociación de Hacienda con Podemos ha arrojado un paquete social importante, con medidas necesarias como la actualización de las pensiones al IPC real. También ha situado una línea roja infranqueable, que es la derogación de la ley de estabilidad que consagra el cumplimiento de los objetivos financieros. Podemos ha cedido a regañadientes a esta reivindicación a cambio de quitarle la llave al PP en el Senado en materia de déficit. Y eso, políticamente, es goloso para las izquierdas.

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