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Vivienda social

'Fast food' y 'fast house'

Juli Capella

Quien pase muchos años con dieta de comida rápida acabará tan desnutrido como quien deba vivir confinado en un cubículo durante toda su vida

Es decir, comida rápida y barata; y vivienda rápida y barata. La primera se atraganta a los paladares finos, pero resuelve momentáneamente el hambre de la mayoría de gente de a pie. Las viviendas rápidas y baratas, simplemente no existen. Bueno, en realidad sí, pero son ilegales, se llaman barraca o chabola. Es como si los McDonalds y los Burger King de la edificación estuviesen prohibidos por ley. Viene a cuento del eterno tema de la infravivienda, que viene siendo un clásico nacional. Ni el franquismo autárquico, ni el desarrollista, ni la socialdemocracia supo –ni siquiera intentó– resolver el tema en nuestro país. Repetir datos es muy pesado, sí, pero sobre todo triste, pues no cambian ni a tiros. En España la vivienda social es del 1,1%; en Francia, el 17%; en Dinamarca, el 29%. Catalunya no es ninguna excepción: Generalitat y ayuntamientos han sido igual de torpes que el resto de comunidades.

La exposición APROP (Allotjaments de Proximitat Provisionals), organizada sin bombo ni platillo por el Ayuntamiento de Barcelona, plantea una hipótesis de alivio: módulos prefabricados, sobre la base de un contenedor, para conseguir en cuatro meses viviendas dignas para urgencias, que, desgraciadamente, son la norma. El tema no es nuevo. En 1957 Oriol Bohigas ya escribió el lúcido ensayo 'Elogio de la barraca', y en el 2003 Josep Bohigas actualizó el tema con la muestra Barraca Barcelona. Ahora hay la posibilidad de pasar de la teoría o el prototipo polémico a la realidad. ¿Cómo es que no se ha hecho antes?

Soluciones provisionales

Pero al mismo tiempo, ¿por qué es tan complejo y largo conseguir una licencia de obras? ¿Por qué hay normativas tan absurdas? ¿Por qué no hay suelo a precio razonable? Hay que advertir que las soluciones 'fast', no deben eternizarse, son provisionales. Quien pase muchos años con dieta de comida rápida acabará tan desnutrido como quien deba vivir confinado en un cubículo durante toda su vida. Un parche es mejor que nada, bienvenida la iniciativa, pero el cambio de rumbo sigue pendiente. 

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