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Análisis

¿Una Liga a tres?

Axel Torres

El excelente mercado de fichajes del Atlético lo sitúa en el mismo nivel que al Barcelona y al Madrid en la terna de candidatos

Puede que esta sea la Liga que, en el momento de abrirse el telón, se presente como la más abierta en la pelea por el título de los últimos años. Hasta más que aquella que acabó ganando el Atlético, que sabíamos que era un equipo extremadamente competitivo pero al que no incluíamos, antes de la jornada 1, en la quiniela de candidatos reales al campeonato. Radamel Falcao, su gran goleador, se acababa de marchar al Mónaco, por lo que incluso existían dudas razonables sobre si el cuadro de Simeone estaría al mismo nivel que el año anterior, cuando le ganó la Copa del Rey al Madrid en el Bernabéu y redujo la diferencia en Liga con los dos grandes dominadores del fútbol español, pero quedándose aún a 24 puntos del Barcelona.

Y tampoco en el verano en el que ya sabíamos que el Atlético era capaz de todo, cuando había ganado la Liga y se había quedado a un minuto de la gloria europea, podíamos apostar con certeza a que iba a repetir su éxito: se le fueron al Chelsea, de un plumazo, Diego Costa, Courtois y Filipe Luis, piezas determinantes –sobre todo los dos primeros- en el título recién levantado. Ni Oblak ni Griezmann, que acababan de llegar, se percibían entonces como los 'cracks' mundiales que ahora son. Y el cuadro rojiblanco lo notó: regresó al tercer puesto, sumó 12 puntos menos y cayó en cuartos de final de la Copa de Europa.

Pero hoy sí, en el día del estreno, tenemos motivos para pensar que la candidatura atlética es tan poderosa como la del Barcelona y la del Real Madrid. La Supercopa de Europa ha servido para reafirmar una sensación que el mercado ya empezó a transmitir. La plantilla del conjunto de Simeone es, de largo, la que más ha aumentado su nivel entre los grandes. Retener a Griezmann, a Oblak y a Godín y reforzar el equipo titular con dos valores seguros como Lemar y Rodri –por muy joven que sea, ha dado argumentos para que no se le considere un melón por abrir- convierten a lo que hasta ahora era una gran plantilla en una de clase mundial.

Los intangibles de Zidane

¿Que el Atlético haya mejorado lo sitúa directamente al mismo nivel o por encima de los campeones de España y Europa? El Real Madrid, es evidente, ha perdido a su atacante más productivo, y es lógico pensar que tiene peor equipo que el año pasado. Veremos qué efecto tiene el cambio de entrenador: Lopetegui es probablemente un técnico desde un punto de vista táctico más competente y sofisticado que Zidane, pero el francés poseía un aura y unos atributos intangibles cuyo valor es difícil de explicar, pero que en el fútbol se han demostrado a menudo tan importantes o más que las virtudes relacionadas con la pizarra (quizá por ello se suele señalar a los que destacan en ambas facetas como los mejores del mundo).

El Barça ha ganado más de lo que ha perdido en los movimientos del mercado

El Barcelona, en cambio, fue el equipo más regular y ha ganado más de lo que ha perdido en los movimientos del mercado. La baja de Iniesta, pese a que él mismo confesara que no se veía en condiciones de asegurar a medio plazo el mismo rendimiento de siempre, es importante, pero un Coutinho más adaptado y un Arthur que apunta a uno de los mayores aciertos recientes de la secretaría técnica azulgrana deben ser capaces de mitigar los efectos de esa pérdida. Malcom, Lenglet y Arturo Vidal le dan más alternativas a un equipo que dio la sensación de quedarse sin respuestas en la fatídica noche de Roma, un recuerdo que permanece en la retina cuando uno se pregunta por la fiabilidad de un bloque que en Liga sí pareció inabordable.

El optimismo que se respira en Valencia, donde la gestión deportiva transmite sensaciones fabulosas, no debería bastarle al conjunto de Marcelino para convertirse en el cuarto caballo de una carrera por el título que probablemente se reduzca a tres candidatos. El año pasado se benefició de un calendario menos apretado sin competición europea –y de hecho su ritmo de puntuación en Liga disminuyó en los meses de actividad frenética de la Copa del Rey- y la gran incógnita radica en descifrar qué efectos tendrá en su rendimiento doméstico el regreso a la Champions.

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