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Pues yo sí creo que Alonso es el puto amo

Emilio Pérez de Rozas

El bicampeón del mundo asturiano ha provocado, durante años, la admiración mundial por su estilo de pilotaje

Puedo decirlo, debo decirlo. Sé que Fernando Alonso tiene muchos enemigos. Me da igual. Yo solo sé que, junto a Ángel NietoAndoni Zubizarreta, Xavi HernándezPep Guardiola, Carlos SainzRafa Nadal y Marc Márquez, por citar algunos casos de deportistas tan grandes como ‘el nano’, ha sido, y es, una de las personas que mejor me ha tratado en esta vida. Así que, ahora que ha dicho que no correrá en la F-1 en el 2019 ¿lo hará en el 2020?, es el momento de escribir que lo que ha hecho este conductor de vértigo es de las cosas grandes, inmensas, tremendas, desproporcionadas que se han hecho en el deporte español.

Alonso ha corrido 330 grandes premios, obteniendo 32 victorias, 22 ‘poles’, 97 podios, 63 abandonos, 17 temporadas en la F-1, 14 compañeros, 4 constructores, 5 motoristas, 18 modelos de monoplazas, 1893 puntos, 1.767 vueltas como líder y 82.304 kilómetros pilotando un F-1. Perdón, perdón, y dos títulos (2005 y 2006) con Renault, y tres subcampeonatos (2010, 2012 y 2013).

Aquel maravilloso día en Enstone

Uno de los días más felices de mi vida lo pasé con Alonso en Enstone, sede de Renault F-1, el 7 de julio del 2004, hace ahora 14 años. Me trató como un príncipe siendo él ya un monarca, o casi, de la F-1. Me juró que al año siguiente lucharía por el título. Y lo ganó. Le dije que Valentino Rossi, entonces camino de su quinto título de MotoGP con Yamaha, decía que, en las motos, el piloto era decisivo (no creo que ahora que su Yamaha no funciona, piense lo mismo) y le pregunté si en la F-1 era igual. “Schumacher que es el mejor ¿no? tiene dos décimas en sus manos, no tiene más. Ningún piloto, ni él, puede convertir en ganador un coche inferior”.

Y fue entonces cuando le pedí el secreto de la F-1. “Dinero, amigo, dinero. Cuanto más dinero, mejores ingenieros, mejores materiales, mejores motores, mejor aerodinámica, mejores estrategas, más medios, más evolución, más horas en el túnel de viento, mejor coche, mejor equipo, mejor piloto”. Todo eso es lo que le falta a McLaren, por eso Alonso decide hacerse a un lado, viajar a EEUU, correr la Indy, ganar las 500 Millas de Indianápolis, lograr la Triple Corona (Mónaco F-1, las 24 Horas de Le Mans y las 500 Milas) y regresar, puede, sí, en el 2020 a la F-1, como el ‘puto amo’.

La última foto ¡ojito!

Ya me iba. Eran las ocho de la noche. Me dijo si quería hacerle una foto en el gimnasio. Fuimos. “¡Uf!, está Flavio (Briatore, sí, el ‘play boy’ que dirigía Renault F-1) con su entrenadora personal. Espera que le pido permiso”. Nos dejó entrar “siempre y cuando mires hacia otro lado y no les hagas fotos”. Cumplí y eso que hubiese tenido, ya se lo pueden imaginar, la exclusiva mundial.

Fue el último detalle que el caballero de la F-1 tuvo conmigo. Por eso se lo agradezco. Aquí y ahora.

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