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HORIZONTE

Protesta contra el brexit ante el Parlamento en Londres.

EFE / ANDY RAIN

'Brexit', ¿hacia el precipicio?

Alexandre Muns Rubiol

Los 'brexiteers' presionan para una salida no pactada que puede tener graves consecuencias

El Consejo Europeo de diciembre decidió que el Reino Unido había cumplido las exigencias de la Unión Europea (UE) y aprobó que la Comisión Europea negociara un acuerdo que regule las relaciones con la quinta economía mundial. Londres se había comprometido a pagar los 45.000 millones de euro derivados de sus obligaciones legales con los presupuestos de la UE en el periodo 2014-2019 y a garantizar los derechos de los ciudadanos de la EU residentes en el Reino Unido.  La complejidad de diseñar una frontera suave entre Irlanda e Irlanda del Norte que exigen tanto Dublín como Belfast parecía que se podía superar con controles fronterizos rápidos dotados de tecnologías avanzadas. Pero el modelo único de relación del Reino Unido con la UE que pretende Londres, la desaceleración brusca del crecimiento británico -- prevé un crecimiento PIB de 1,3% para 2018 -- y la desconfianza de los conservadores respecto a Theresa May han cambiado la narrativa radicalmente. Las encuestas muestran que la población prefiere, por un margen muy amplio, un 'Brexit' sin acuerdo al plan que presentó May en Chequers. 

La población prefiere, por un margen amplio, un 'Brexit' sin acuerdo que el plan de presentó May

Además de la frontera irlandesa, la dificultad radica en convencer a los partidarios del 'Brexit' de que su país permanecerá en la UE hasta finales de 2020, periodo durante el cual se continuará aplicando la legislación comunitaria, las políticas de la UE y la supremacía legal del Tribunal Europeo de Justicia. El Reino Unido, sin embargo, no tendrá voto en las instituciones europeas. Esta es precisamente la situación de Noruega, Islandia y Liechtenstein desde 1994 mediante el Espacio Económico Europeo para poder participar en el mayor mercado común del mundo sin tener que convertirse en miembros de la UE. Pero para los 'brexiteers' duros, como el dimitido exministro de Exteriores Boris Johnson, tantas concesiones equivalen a una traición de la voluntad popular del referéndum que el 'Brexit' ganó por dos puntos.

La repetición de mentiras publicadas por los tabloides explica que los 'brexiteers' duros planteen a una población desconocedora por la legalidad de la UE y la Organización Mundial del Comercio (OMC) escenarios imposible como la ausencia de controles entre Irlanda e Irlanda del Norte e incluso la entrada de importaciones al Reino Unido sin aranceles ni controles. El Reino Unido no puede comerciar con el resto del mundo con los aranceles de la OMC si no acepta que el intercambio de productos agrícolas y alimentos elaborados entre Irlanda y el Ulster debe cumplir con la normativa de la UE.

El delirio de los 'brexiteers', de que no se aplique aranceles es ilega e inadmisible por la UE y la OMC

El sueño de un Reino Unido que rápidamente alcanzaría acuerdos de libre comercio se ha convertido en una pesadilla, porque la UE es el mayor socio comercial de 59 países y el arancel medio que pagan las importaciones es del 2,3%. Ningún país puede concluir acuerdos con el Reino Unido hasta que salga legalmente de la UE a principios del 2021. Y los otros países saben que la posición negociadora de Londres es muy débil. El FMI prevé que un 'Brexit' sin acuerdo restaría cuatro puntos al PIB británico en el próximo quinquenio y 3,8 al irlandés, mientras que la pérdida para la UE sería de 1,5 puntos y de 0,2 para España.

Sin acuerdo peligra el 50% de las exportaciones británicas que tienen como destino la UE -- especialmente vehículos, productos químicos y farmacéuticos – porque deben cumplir con la normativa y estándares de la UE. El delirio de los 'brexiteers' duros de no controlar las importaciones y no aplicar aranceles es ilegal e inasumible por parte de la UE y la OMC. Las importaciones cubren la mitad de los alimentos que consumen los británicos, y la mayoría transita por puertos europeos. El Gobierno asegura que podrá abastecerse de los 56.000 millones de euros en alimentos y medicamentos que importa anualmente de la UE. Las importaciones y exportaciones representan un 60% del PIB británico, y sus empresas dependen de cadenas de producción globales, controles aduaneros eficientes y acceso al mercado único tanto para bienes como servicios financieros. La gran paradoja es que un país que siempre ha dependido del comercio pretenda ahora saltarse todas las reglas.