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Situaciones extremas

Explotación de la tragedia

AFP / LLUIS GENE

Explotación de la tragedia

Albert Garrido

Lo que cosecha adhesiones es la explotación de los instintos primarios, de la mitología nacional

Cuanto rodea los prolegómenos de los actos previstos para el día 17, aniversario de los atentados de Barcelona y Cambrils, adquiere la tonalidad de la manipulación política de la tragedia. La anunciada presencia del Rey y del Gobierno en la conmemoración se cruza con la salmodia 'processista' y al mismo tiempo alimenta la estrategia de confrontación de la flota amarilla (la de los lazos, no la enardecida del taxi). En las redes sociales se ha puesto en marcha una consulta 'on line' para votar a favor o en contra de tales asistencias, y aun se invita a participar en el pseudoreferéndum –uno más– con apremiante insistencia porque, según los difusores 'indepes', va ganando el voto a favor de que se sume al recuerdo quien quiera, incluidos, claro, el jefe del Estado y los ministros.

No es un caso único este recurso a la tragedia con fines ajenos a la tragedia misma. Pablo Casado está dispuesto a sacar por la vía rápida una doble titulación en Salvini y en Orbán –o cualquier otra mente inquietante– mediante dos trabajos complementarios de final de curso: estrechar las manos de algunos migrantes recién llegados y, al mismo tiempo, advertir de que no hay ni puede haber ni habrá papeles para todos. Algo que nadie ha dicho nunca, ni siquiera cuando el 'Aquarius' atracó en Valencia, pero que bien vale para arañar algún voto o alguna simpatía de última hora (con o sin máster).

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Las situaciones extremas dan para mucho. El drama humano, sea cual sea, puesto en manos de asesores ad hoc, cunde casi siempre. Nicolás Maduro, después del ataque con drones (si de eso se trató), arremete contra cuanto se mueve para soslayar la estampida de la tropa a la primera explosión y la ruina catastrófica de un país que se desangra, con una moneda sin valor y una crisis de subsistencias impropia de un gran productor de petróleo.

Al final, lo que importa es la invocación de la patria irredenta; lo que cosecha adhesiones es la explotación de los instintos primarios, de la mitología nacional. Las patrias siguen siendo grandes llaves multiuso.

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