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EDITORIAL

El taxi estalla en Barcelona

El conflicto entre las nuevas plataformas digitales y el sector del taxi no terminará en ningún caso con la eliminación del competidor

Manifestantes durante la huelga de taxis en Barcelona atacan un coche de Cabify / EL PERIÓDICO

El acuerdo de los taxistas con el área metropolitana para limitar el número de licencias de vehículos con conductor (VTC) fue revocado por el ministerio de Fomento. El resultado de esa decisión es la protesta que han vivido este miércoles las calles de Barcelona, que se quedaron sin taxis durante todo el día, que acogieron a miles de manifestantes pacíficos y que, al final, fueron escenario de una violencia inaceptable contra algunos vehículos de Uber y de Cabify con familias atemorizadas en el interior. Curiosamente en este caso hemos avanzado desde el acuerdo hasta la confrontación en las calles, el camino contrario al que se acostumbra a recorrer en estos conflictos.

 Uber y Cabify han entendido finalmente que en Europa no pueden actuar al margen de la ley. En España han aceptado que sus conductores solo pueden prestar servicio si disponen de esas licencias de VTC. Mientras, la Comisión Europea les aprieta para que se reconozcan como empresas de transporte y no como un servicio de economía compartida. Por todo ello no se entiende que Fomento, en este contexto y asistido por el derecho, haya echado por los suelos un principio de acuerdo que permitía la convivencia entre dos mundos que, aunque compartan muchas cosas, son claramente diferentes. Ni Uber ni Cabify pueden asegurar el servicio público como lo hacen los taxis. Ni tampoco los operadores tradicionales pueden sobrevivir sin una regulación clara y efectiva.

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El conflicto entre las nuevas plataformas digitales y el sector del taxi no terminará en ningún caso con la eliminación del competidor. En aquello que son iguales, deben responder ante la misma normativa. Y en aquello que son diferentes, han de tener una regulación específica. Muchos usuarios del taxi no lo serán nunca de Uber y Cabify, y al revés. Conviene no perderlo de vista. Y el conflicto tampoco se solucionará con la violencia practicada por una minoría dentro de un colectivo mayoritariamente pacífico. 

El sector tradicional del taxi ha hecho muchos esfuerzos en los últimos años para mejorar su servicio. La extensión de plataformas propias digitales les ha hecho muy competitivos con esta nueva competencia. La administración debe apoyarles en este empeño en lugar de acelerar el crecimiento de las nuevas compañías. Muchos taxistas están simplemente atrapados porque han tenido que hacer una inversiones en compra de licencias que pueden no llegar a recuperar. 

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