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Ray Davies en América

Ramón de España

Mi querido Ray Davies acaba de publicar la segunda entrega de su ciclo de canciones titulado 'Americana'. La primera salió el año pasado y la tercera el que viene (y, por cierto, después del verano aparecerá una nueva edición de uno de los mejores discos de su banda, los Kinks, 'The Village Green preservation society', con veinte temas inéditos desde los años 60). El primer disco supuso una gran alegría para quienes nos habíamos comprado sus últimos esfuerzos grabados por pura militancia, ya que se trataba de discos mediocres o directamente faltos de inspiración, como el aburridísimo 'Working man's Café'.

Como a otros ídolos de la juventud, uno tenía ya situado a Ray Davies en la categoría de los clásicos sin nada nuevo que decir hasta que me compré la primera entrega de Americana, también por militancia pop, y me encontré ante un disco soberbio sobre las relaciones del músico con los Estados Unidos, desde las películas que veía de niño en los cines de su barrio londinense, Muswell Hill, hasta el tiro que le pegaron en Nueva Orleans por intentar recuperar el bolso de su novia, pasando por las giras de los Kinks por Norteamérica.

Elegir a los Jayhawks como grupo de acompañamiento fue todo un acierto, pues la banda de Gary Louris -una joya del género conocido como Americana- era ideal para las canciones, que, conservando una parte importante de rock y pop, tendían más al folk y hasta al country.

La segunda entrega de la serie, 'Our country', es más de lo mismo, pero no me quejo porque el proyecto da mucho de sí y porque a Davies siempre le ha gustado disponer de espacio para explicarse (pensemos en sus estupendas operetas de los años 70, 'Preservation', 'Soap Opera' o 'Schoolboys in disgrace' o en álbumes conceptuales como 'Muswell hillbilies' o, sobre todo, 'Arthur or the decline and fall of the british empire').

Ray Davies ha conseguido con 'Americana' algo muy difícil de lograr para los de su quinta: renovarse sin dejar de ser él mismo. Dylan ha tenido que pedirle prestado a Sinatra el gran cancionero americano para ofrecer una nueva imagen de su personaje (y ya vale con cinco discos, ¿no crees, Bob?). Davies ha optado por escribir nuevas canciones de un viejo que mira hacia atrás sin ira, pero sí con cierto fatalismo, como siempre ha sido habitual en el mejor cronista social que ha dado la música pop.

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