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PEQUEÑO OBSERVATORIO

Recordando al singular Bob Dylan

Josep Maria Espinàs

Rompió todos los tópicos de las canciones sentimentales, y me maravilla que encontrara escenarios donde podía cantar con tanta libertad

Si no me equivoco, la palabra 'tópicos' se ha introducido en una época relativamente moderna. Me parece imposible identificar la primera persona que la usó. En cualquier caso, el uso de las expresiones tópicas me parece que más bien crece.

Los tópicos son expansivos. Hoy, como en tiempos pasados, hay tópicos, que me parece que se van expandiendo. Hay tópicos en pintura, en algunas escenas de teatro, en argumentos de películas, en poemas y artículos...

Los tópicos siempre están a punto de aparecer, su presencia se multiplica y con el paso del tiempo ya no es necesario que los tópicos se presenten como tópicos. Lo que me importa es su capacidad de convencer, de seducir. E incluso el tópico puede ponerse al servicio de grandes ideas.

Hay quien lucha contra los tópicos. Esto ocurre en algunas expresiones de las artes. Algunos poetas, algunos cantantes luchan por evitarlos. Y un gran ejemplo, para mí, lo da, lo dio, un extraordinario cantante estadounidense, Bob Dylan.

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Vale la pena recordar algunas de sus canciones para darse cuenta de su libertad creativa. Dylan salía a la escena y cantaba esto:

"Somos dos, mi amor, el amor canta y ríe, pero en la muerte del día, pero en las sábanas del aburrimiento cada uno se encuentra solo..."

"Hay mil contra mil que se creen el más fuerte pero en la hora estúpida aparecen 2.000 muertos, y así nos encontramos solos"

"Un centenar de invitados para la gloria sin ninguna razón, pero cuando muere el azar, cuando se acaba la canción nos encontramos absolutamente solos..."

Me cuesta imaginar, hoy, que un cantante salga al escenario para cantar canciones como estas. Bob Dylan iba de pueblo en pueblo caminando por las autopistas. Y cogía un tren sin importarle dónde le llevaría. Bob Dylan rompió todos los tópicos de las canciones sentimentales, y me maravilla que encontrara escenarios donde podía pensar y cantar con tanta libertad.

Quizás aquellos tiempos eran más abiertos que el nuestro. El hecho es que he vuelto a los recitales de Dylan y en algún momento he pensado que aquello, aquellas palabras cantadas, y ahora prácticamente borradas por el olvido más absoluto, me abren unas puertas que no puede ser que lleven únicamente al pasado.
 

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