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Al contado

El órdago de la ministra Montero

Agustí Sala

Si bloquea las cuentas, el PP quedará como el que deja a las autonomías y a la Seguridad Social sin 5.000 millones de más

Contábamos la semana pasada que la ministra de Economía, Nadia Calviñohabía iniciado una jugada con la relajación del défícit en Bruselas que podía acabar siendo maestra. Puede que acabe siéndolo si logra presentar en otoño ante la Comisión Europea unos Presupuestos del Estado para el 2019 factibles y con apoyos en las Cortes. En juego están casi 6.000 millones más de oxígeno para el sector público tras años de ajustes recortes.

Siguiendo la partida, su colega en el gabinete, María Jesús Montero, la titular de Hacienda, se ha revelado como otra estratega. Siguiendo los pasos de la principal responsable del área económica, ha distribuido el 80% de las cinco décimas adicionales de déficit entre autonomías y Seguridad Social. En definitiva: más dinero del previsto para enjugar el déficit del sistema de pensiones y para que las comunidades puedan destinarlo a servicios esenciales como la educación o la sanidad. No es lo que solía hacer su predecesor, Cristóbal Montoro, de quien no solo le separa una vocal del apellido, como se encarga de remarcar la ministra cuando afirma que los recortes de la etapa del PP fueron "ideológicos". 

En un primer lance del juego, las comunidades gobernadas por el PP, además de Canarias, se han opuesto en el Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF) a contar con más margen de gasto. Curioso y soprendente. Lo habitual es lo contrario: que exijan más, no menos recursos. Montero, exconsejera andaluza y, por tanto, con sensibilidad 'periférica', no ha tardado en resaltarlo: ¿"Cómo explicarán estos gobernantes a sus conciudadanos que defienden unos objetivos de estabilidad más duros que los que dicta Bruselas?" "¿Se trata acaso de una pataleta por haber perdido la moción de censura?"

Más adelante llegará una jugada trascendental: cuando el PP tenga la tentación de bloquear las cuentas en el Senado, donde tiene mayoría, si es que el PSOE logra antes los apoyos suficientes en el Congreso. Pero eso será tras el verano. Hoy por hoy, la partida está en otra fase. Y Montero lo aprovecha para lanzar un órdago: si los populares frenan la nueva senda de estabilidad serán responsables de endurecerla, ya que habrá que cumplir la anterior; y la penalización recaerá sobre las autonomías y la Seguridad Social, que perderán 5.000 millones.

En caso de varapalo del PP, la Administración central perderá una sola décima de margen sobre unos 125.000 millones, es decir, unos 1.200 millones. A nivel de estas cantidades, poca cosa. En vez se aumentar el 4,4% el techo de gasto lo tendrá que hacer el 3,4%, pero seguirá marcando perfil propio con unas cuentas expansivas, con un aumento de casi el triple que el último Presupuesto de Mariano Rajoy ¿Resultado? Unos rasguños. En cambio, para las autonomías y la Seguridad Social será una auténtica puñalada... del PP.

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