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AMARGA EFEMÉRIDE

El presidente nicaragüense, Daniel Ortega, y su mujer la vicepresidenta, Rosario Murillo, en un mitin sandinista el pasado sábado en Managua.  

AFP / MARVIN RECINOS

19 de julio y la revolución sandinista: un aniversario en disputa

Salvador Martí Puig

Nicaragua lleva tres meses sufriendo la represión de Daniel Ortega, el guerrillero que hace 40 años comandó la revolución

El 19 de julio es una fecha emblemática en Nicaragua: se rememora que ese día del año 1979 los guerrilleros del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) entraron en Managua y que el dictador Anastasio Somoza Debayle y sus allegados huyeron a Miami. El 19 de julio de 1979 se derrumbó una dictadura familiar y patrimonial que había controlado el país con mano de hierro durante casi 42 años.

El 19 de julio también da cuenta de la victoria insurgente del pueblo contra una tiranía y del inicio de un proyecto revolucionario que durante una década encandiló a buena parte de la izquierda mundial. Se trataba de una revolución humanista que impulsó una profunda reforma agraria y una exitosa campaña de alfabetización, y que pretendía erradicar la pobreza, a la par que se distanció de la tradicional tutela norteamericana.

Fiesta nacional

Como es sabido, dicho proyecto tuvo que enfrentar una cruenta guerra contrarrevolucionaria patrocinada por Estados Unidos y una profunda crisis económica. A raíz de ello la revolución sandinista fue derrotada en unas elecciones el año 1990 y el FSLN abandonó el poder y pasó a la oposición. A pesar de ello, en Nicaragua cada 19 de julio la gente continuó saliendo a la calle para celebrar que un día como ese el pueblo nicaragüense fue capaz de derrotar a un dictador con la voluntad de construir un país nuevo. En ese sentido, el 19 de julio es –para muchos- un día de fiesta nacional.

Esto empezó a cambiar en el 2007 cuando Daniel Ortega volvió a la residencia de la República después de haberse apropiado el FSLN y de ganar unas discutidas elecciones en el 2006. A partir de entonces el 19 de julio fue, cada vez más, una celebración de proselitismo institucional y partidario que muchos sandinistas críticos discutían.

Situación dramática

La disputa sobre el significado del 19 de julio se ha acentuado este año con la dramática crisis que vive el país desde hace tres meses. En esta disputa, Ortega reclama que él y su régimen son los propietarios de la efeméride, mientras que decenas de miles de personas que han salido a la calle para protestar contra Ortega señalan que son ellos los legítimos abanderados del 19 de julio por su lucha contra la tiranía. Sin duda estos últimos tienen, trágicamente, la razón.

Los que protestan hoy en las calles son un colectivo social e ideológicamente heterogéneo -entre los que también hay sandinistas no danielistas- que luchan y denuncian los desmanes de un régimen cada vez más corrupto y opresivo. Se trata de un régimen que no permite la más mínima disidencia y que desde el inicio del conflicto se ha cobrado la muerte de más de 300 manifestantes. En este sentido, queda claro que si la fecha del 19 de julio significa liberación y revolución, esta sólo la pueden abanderar los que protestan en las calles. 

Temas: Nicaragua