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CAOS SIN RESPUESTAS

La compañía española no para de acumular retrasos y cancelar aviones por toda Europa

El problema, como en tantas otras facetas de la vida, es de credibilidad. Bueno, de pérdida de credibilidad. Es decir, ellos/as te dicen que están en ello y tú dudas. Ellos/as te cuentan que están intentando solucionar el problema y tú, ni dudas, directamente piensas que no están pegando ni sello. Ellos/as te dicen que, de momento, no les han hablado de cancelación y tú, que vives en la cuerda floja todo el día porque tienes sobre tus hombros más batallas que Napoleón, empiezas a ‘washapear’ con los tuyos contándoles que Vueling te la va a volver a jugar.

Si te ha ocurrido hace quince días en Amsterdam, donde te cancelaron el vuelo del lunes de las 07.25 horas y te dijeron que no tenían plazas libres para recolocarte hasta el miércoles ¡sí, sí, dos días! y tú tienes amigos, ese mismo lunes, que van en el siguiente vuelo de Vueling a Barcelona con asientos vacios, pues es normal que pienses que te están tomando el pelo o son, directamente, unos incompetentes.

Primer retraso, luego cancelación

Pero es que, cuando cinco días después, te llama tu hijo pequeño desde Palma de Mallorca y te dice que no lo esperes, que le han cancelado su Vueling a Barcelona, pues ya me dirán ustedes qué pensar. Y cuando tú llegas a Munich ayer a media tarde, para volar a la hora de cenar y a esa hora no se sabe dónde está tu Vueling, pues te temes lo de Amsterdam, con razón.

Y llamas a casa y te dice tu hijo mayor que Jorge, su amigo del alma, está en la misma situación, sí, sí, ayer por la noche, lunes, 16 de julio, en Bruselas, con su Vueling a Barcelona, pues piensas que medio mundo (o el mundo entero) debería de empezar a buscarse la vida por otros rumbos y, sobre todo, en otra web de compras que no fuese Vueling. Lo siento. O no.

Porque yo, la verdad, el tema ese de la huelga de controladores, maleteros, personal de tierra, AENA, pérdidas de ‘slots’ y demás patrañas, creo que son excusas de mal pagador, de pésimo organizador y/o la manera que tienen de ganar más dinero, gastar menos y tenernos ante una azafata holandesa, que no sabe nada de español, o frente a una alemana que, sabiendo la lengua de Cervantes, no sabe de aviones y mucho menos de Vueling, aunque lleve su chapa en la solapa.

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