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Carles Puigdemont saluda, a través de una pantalla, a los asistentes a la presentación de Crida Nacional per la República.

EFE / QUIQUE GARCÍA

Los dos frentes del independentismo

Joan Tapia

Puigdemont necesita someter al PDECat en la batalla con ERC por dominar el 'procés'

¿Progresa el inicio de deshielo entre el Gobierno Sánchez y Catalunya? Hay indicios alentadores. Parece que el Parlament evitará un choque frontal con la justicia y aceptará la propuesta de los letrados -a cuyo frente está Joan Ridao, antiguo secretario general de ERC, pero cuya actuación posterior en el Consell de Garanties Estatutàries es garantía de independencia- para que los seis diputados inhabilitados por Pablo Llarena no renuncien a su acta, sean sustituidos provisionalmente y no se cambie el equilibrio de fuerzas del Parlament. Podría haber sido un conflicto serio.

Por otra parte, la comparecencia de Pedro Sánchez en el Parlamento español y los intercambios con Joan Tardà (ERC) y Carles Campuzano (PDECat) más bien confirman la distensión. Sánchez insistió en que dialogar no es ceder, en las enormes diferencias de principios y en que la normalización será un largo camino. Tardà y Campuzano dijeron que sí y que no. 'Sí' al diálogo, pero Tardà insistió en el referéndum y Campuzano, en el obstáculo de los independentistas presos. Tardà destacó que Sánchez había aceptado que el conflicto se solucionaría votando, pero recordó que en Catalunya, como se ha visto en varias y recientes elecciones, hay un empate.

A corto, la patata más caliente es la de los presos y lo que pase al final con Carles Puigdemont. Para hallar una salida a la crisis catalana, en el independentismo debe primar la estrategia frente a Madrid, no la batalla interna por la hegemonía. Quizá la rivalidad entre ERC y la antigua CDC (el que cediera perdía las elecciones) fue la clave por la que Puigdemont no se atrevió a convocar elecciones en octubre.

La fuerza dominante

Y ahora sigue el combate por ser la fuerza dominante del secesionismo. La encuesta de EL PERIÓDICO del domingo revela que ERC gana terreno (cuatro diputados más) frente a JxCat (siete menos). Y Puigdemont y Quim Torra necesitan una plataforma electoral propia para plantar cara a ERC, primero en las municipales. Para ello llaman a la unidad, como Artur Mas en el 2015, pero saben que -esta vez- ERC no cederá.

El objetivo ahora es que el PDECat no vaya con banderas propias a las municipales, sino bajo el liderazgo de Puigdemont en una plataforma independentista radical y sin adjetivos. O sea, populista para competir con ERC en todos los frentes. El PDECat de Marta Pascal está abierto a componendas -tampoco tiene muchas alternativas-, pero no quiere una sumisión total que conduzca a un callejón sin salida. Por PuigdemontSánchez no sería presidente.

Dominar el independentismo

Pero tampoco está clara la hoja de ruta del exilado. Ahé está la cumbre Torra-Sánchez, y Ferran Mascarell -que ha hecho de telonero de la Crida Nacional per la República- es todo menos un dogmático. La ambición de Puigdemont es dominar el independentismo, pero la competencia desde la confusión con ERC ya llevó al desastre de octubre.   

El congreso del PDECat de este fin de semana será relevante. ¿A qué juega Mas? Quizá a evitar que el choque entre el puigdemontismo y el PDECat acabe beneficiando a ERC.