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Editorial

Desconcierto ante la cita Trump-Putin

El cara a cara sin testigos despierta gran preocupación y numerosas voces del Departamento de Estado lo consideran una fórmula equivocada

Donald Trump, en un desayuno antes de la cumbre de la OTAN en Bruselas.

Donald Trump, en un desayuno antes de la cumbre de la OTAN en Bruselas. / KEVIN LAMARQUE (REUTERS)

Los encuentros oficiales entre los presidentes de EEUU y los dirigentes soviéticos, primero, y rusos después suscitaban siempre la confianza de que tendrían efectos positivos sobre la gobernanza mundial como así era. El de Donald Trump y Vladimir Putin, por el contrario, suscita muchos temores, principalmente en Europa. El presidente estadounidense llega este lunes a Helsinki tras sembrar el desconcierto en la Alianza Atlántica sobre su futuro, tras humillar a dos primeras ministras europeas en dificultades, Angela Merkel y Theresa May, e interferir en la política de ambos gobiernos, en el caso británico, insinuando un cambio de liderazgo. Lo ha rematado al considerar, en una entrevista a la CBS, a la UE como "enemiga" por su política comercial.

El cara a cara sin testigos entre ambos mandatarios despierta gran preocupación y numerosas voces del Departamento de Estado lo consideran una fórmula equivocada. Trump será el cuarto presidente estadounidense con el que se entrevista Putin lo que convierte al zar del Kremlin en gato viejo frente a un mandatario que desconoce el difícil arte de la sutileza y que además es objeto de investigación en EEUU por unas presuntas relaciones delictivas con Rusia. Ucrania y la apropiación ilegal por parte de Rusia de Crimea, así como la guerra de Siria deberían ser temas dominantes en esta cumbre. El temor es que lo sean en el sentido favorable a Moscú, con un reconocimiento estadounidense del 'statu quo' en la península ucraniana, y con el beneplácito a los intereses rusos en Siria.