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Análisis

Ingenios sobre ruedas

Maria Rubert

Bienvenidos los nuevos artilugios, pero sin olvidar que la ciudad es un lugar de intercambios civilizados

Un recorrido por la ciudad deslizándose sobre ruedas es una experiencia espléndida, sobre todo si no hay humos de coches, ni ruido. Hace 20 años que crece exponencialmente el número y la diversidad de artefactos, motorizados o no, que circulan por las calles para desplazarse. 'Segways', plataformas, patinetes eléctricos, ruedas y triciclos se suman a los cochecitos, sillas de ruedas, 'skates', bicicletas, carros de reparto… El escenario se llena de actores que piden paso. Y las calles no son elásticas. El espacio de la calle es sobretodo un espacio de intercambio social y es limitado.

Los artefactos que primero tienen que reducir de manera drástica su presencia son los coches. En los próximos años desaparecerán de HelsinkiZúrich y Copenhague. En las ciudades medias y el suburbio en Francia están surgiendo 'apps' para compartir vehículos y flamantes tranvías. Los jóvenes ya no piensan en comprar coche: es peligroso para la salud, caro e imposible de almacenar. La tecnología del automóvil está aterrizando en el mundo del transporte colectivo. La próxima irrupción de coches autónomos, camiones robotizados y drones voladores para repartir mercancías, completan el panorama.

El cambio climático obliga

Adaptarnos a esta nueva situación, que comporta mas presión en el espacio público, significa asegurar que, como en altamar, el más débil -el peatón- tiene prioridad y derecho de paso. La acera es un espacio para caminar, entretenerse y conversar con el vecino o con el móvil. Hace 40 años ir en bicicleta para desplazarse era una excentricidad. Los tiempos han cambiado. Es el medio que más ha crecido y reclama más espacio de las calles. Los Nuevos 'Ginys' circulando por las calzadas y carreteras nos aproximarán a las estaciones y pueden contribuir, indirectamente, a mejorar la calidad del aire y de los paisajes. Porque aquí, en pocas décadas, adoptamos lo peor del suburbio americano: el uso del coche como si fuera un caballo puerta a puerta y la multiplicación de nuevas vías y rotondas, que sobretodo han triturando el territorio y destrozado el campo. Conviene revisar qué reclaman cuando se refieren a infraestructuras. ¿Se trata de más asfalto? El cambio climático va a obligar un cambio profundo de perspectiva y de hábitos.

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Hay que favorecer el uso de esos nuevos artefactos que permiten desplazarnos rápido en recorridos cortos, ocupan poco espacio, no contaminan y no hacen ruido. Artefactos que además pueden ser el complemento perfecto para impulsar un mayor uso del ferrocarril y, por tanto, reducir los viajes en coche, también en poblaciones pequeñas.

Sin embargo esta nueva oferta es un incordio cuando se convierte en un sistema generalizado para visitar la ciudad. Es peligroso tropezar con visitantes o turistas, montados sobre plataformas con casco y chancletas, cruzando aceras, parques y paseos, tras un líder de grupo que, como en un chiste de Sempé, indica con su índice: "Vamos para allá, Gaudí". Para ese tipo de 'tour' urbano, es mejor un pintoresco carruaje.

La ciudad es esencialmente un lugar de intercambios, pero civilizados. ¡Bienvenidos los nuevos ingenios, por las calzadas!

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