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CRISIS ENTRE LAS POTENCIAS

Donald Trump en su despacho de la Casa Blanca.

Cumbres, aranceles y elecciones

Alexandre Muns Rubiol

Trump sacude el tablero internacional con los aliados en matería económica y de defensa

Como cualquier presidente, Donald Trump ha participado en cumbres de la OTAN, G7 y G20. Trump desea una gobernanza internacional en materia de seguridad, economía y comercio acordada con los líderes de las grandes potencias, sean de democracias o dictadores. Trump y sus votantes quieren poner orden en el mundo con otros líderes fuertes porque creen que el multilateralismo tradicional ha perjudicado a EEUU en materia de acuerdos de comercio o financiación de la OTAN.

Trump piensa que puede pactar acuerdos con líderes como Kim Jong-un de Corea del Norte y que sus ministros se ocupen de negociar los detalles. Kim ha logrado que EEUU y Corea del Sur suspendan sus ejercicios militares y que se relajen en la práctica las sanciones aplicadas por la ONU sobre el régimen de Pyongyang. A cambio, Occidente no ha recibido nada concreto y los satélites demuestran que Kim ya está ampliando las instalaciones de un programa nuclear que no abandonará.

Cita en Londres

En los próximos días Trump visitará un Reino Unido cuyo gobierno está sumido en otra crisis por las negociaciones del 'brexit', asistirá a la cumbre de la OTAN en Bruselas y se reunirá con Vladimir Putin en Helsinki. La contraposición de la cordialidad de Trump con Kim en Singapur con la animosidad entre el presidente y los líderes del G7 en Canadá debido a los aranceles impuestos por Washington fue chocante. Podría suceder lo mismo si Trump critica a sus aliados de la OTAN por su insuficiente gasto en defensa y después muestra afecto por Putin.

Trump repite que EEUU tiene que cooperar con adversarios, pero sus cumbres con Kim y Xi Jinping no han producido resultados concretos. Putin no tiene ninguna intención de limitar la influencia de Irán en Siria ni frenar las actividades de 'hacking' y desinformación. Una ciudadana británica ha fallecido después de entrar en contacto con una sustancia química (Novichok) solo fabricada en Rusia. Occidente mantiene sus sanciones sobre Moscú por su anexión de Crimea y apoyo a los rebeldes pro rusos en Ucrania.

La crisis por los aranceles

Diversos países de la OTAN han aumentado su gasto en defensa, algo que Trump podía celebrar en Bruselas. Pero la imposición de aranceles sobre las importaciones de acero de los miembros de la UE (y Canadá) y las represalias sobre exportaciones de EEUU enrarecerán la cumbre de Bruselas. Los aranceles aplicados sobre 1.000 productos chinos por valor de 34.000 millones de dólares incrementarán los precios de importaciones chinas de paneles solares, muebles, ropa y calzado.

Los agricultores de EEUU suplican a Trump que desista de unas guerras comerciales que encarecen sus exportaciones de soja, maíz, trigo y carne vacuna a China, la UE, Canadá y México. Si impone aranceles a vehículos de la UE, el consumidor tendrá que pagar un promedio de 5.800 dólares adicionales. El perjuicio que las guerras comerciales de Trump ocasionan a los consumidores, agricultores y empresas pasarán factura política al presidente. La pregunta del trillón es si el daño será de suficiente magnitud como para causar la pérdida de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes en noviembre. 

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