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EL ARTÍCULO Y LA ARTÍCULA

Súper Defensor Verbal

Súper Defensor Verbal

Juan Carlos Ortega

Viendo cómo está todo, cada vez resulta más urgente inventar un súper héroe. O una súper heroína, me da exactamente igual. Pero no para que se dedique a salvar a la gente de los atracos o de cualquier tipo de crimen, porque para eso ya está la policía. Hablo de una súper heroicidad que consiga lo que nadie se ha atrevido a hacer, probablemente porque todos creen que no es necesario en absoluto. Pero lo es. Y mucho.

El súper héroe (lo diré en masculino, pero incluyo a los dos sexos) que necesita la humanidad ahora es uno que, con su capa y su expresión de bondadosa fortaleza, esté pendiente de las injusticias intelectuales que se comenten cada día, en la vida real y en las redes sociales. Por ejemplo, si un individuo critica a alguien talentoso utilizando para ello argumentos simples y convencionales, nuestro héroe se vestirá muy rápido, se pondrá su capa y llegará volando hasta el lugar donde se está produciendo la injusticia. Allí, sin utilizar la violencia física, defenderá al talentoso humillado, argumentando con una inteligencia que dejará sin palabras al tonto humillador.

En Twitter podría hacer muy bien su trabajo, leyendo con su portentoso cerebro de súper héroe todos los mensajes hirientes a personas bondadosas y talentosas, respondiéndoles con sentencias breves e inteligentes. ¡Qué placer leer al Súper Defensor del Talento!

Pero sin duda el trabajo más espectacular lo desarrollaría en los lugares de trabajo. Cuando un empleado recibiera una bronca injustificada de su jefe o (no seamos populistas) cuando un jefe fuera ridiculizado por un empleado estúpido, nuestro súper héroe llegaría volando, rompería el cristal del edificio de esa empresa y, con su verbo fácil y su talento descomunal para la réplica, haría una defensa intelectual impecable del pobre humillado. Una vez hecho su trabajo, saldría por el mismo hueco de cristales que había roto y viajaría por el aire, escuchando los aplausos de toda una ciudad que sabe que lo necesita.

Los otros salvadores de la humanidad son importantes, no digo yo que no. Superman está muy bien, y Batman y Spiderman, y todos esos que se dedican a impedir que nos hagan cosas feas por las calles, pero no me digan que Súper Defensor Verbal es de una utilidad extrema.

Pero no soñemos. Ese magnífico defensor no existe. Ni siquiera hay visos de que nos vaya a llegar desde algún lejano planeta. Así que, mientras estemos solos, seamos nosotros mismos, haciendo piña, quienes hagamos el trabajo que debería hacernos él.

Cada vez que alguien se meta con el talento en las redes, salgamos todos juntos a defenderlo. Y en las calles. Y en nuestros trabajos. Seamos nosotros Súper Defensor Verbal.