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Pablo Casado, cuando mostró la documentación de su máster en la URJC.

FERNANDO VILLAR (EFE)

Casado, el intruso

Javier Aroca

El candidato no es la renovación de la ideas, de hecho consta lo contrario,

De lo más gratificante para la democracia y el sistema de partidos, es la celebración de primarias en el PP. Esas primarias a las que se notan poco acostumbrados por cultura , tanto la militancia  como la dirigencia popular: corren, sin embargo, el riesgo de transformarlas en un auténtico trampantojo, poco deseable para su credibilidad,  si es que triunfan las tesis más conservadoras que pretenden cuestionar el propio sistema elaborado por ellos mismos , de doble vuelta , eliminando,en la práctica , la segunda fase, la de  compromisarios, con un llamado, en mi opinión falso, a la unidad. Una unidad que , en este caso,se ve clamorosamente claro que consiste en una estrategia de perdedores o,de temorosos a perder, me refiero a los sorayistas.

Soy de los que pensaban que la candidatura de Casado era de ocasión o alimenticia : me equivoqué . No es que  represente novedad en lo ideológico, es muy de derechas, pero ha asaltado, palabra de moda, el estatu quo, entregado a la sucesión de Rajoy, por la vía de la perpetuación del poder  en manos de los barones más conservadores , entre otros, Javier Arenas, señalado por lo mismo, por el fallido candidato Margallo.

El proceso tiene, no obstante, contradicciones , tras afirmar que la segunda vuelta  es lo más democrático, debe gobernar la lista más votada o, no debe gobernar una coalición de perdedores , pero es la justa pena de aquellos poco acostumbrados a los  procedimientos democráticos. Hay que recordar que el PP ha regresado al futuro desde su era digital, en la que el 'padresito' siempre designaba a su sucesor. Toca ser comprensivos.

Casado no es la renovación de la ideas,  consta lo contrario, no es quizá, la derecha europea que necesita la  española, pero es el candidato con menos enemigos , el que está en mejores condiciones para una paz civil tras  el Congreso. Sáenz de Santamaría o Cospedal no garantizan lo mismo, es más , son las más sanguinarias, entiéndase políticamente hablando, de los contendientes. Además , desde sus prioridades,  Casado gana. Recuérdese que en Catalunya , en donde su rival Sáenz de Santamaría ha sido, ni más ni menos, que la gobernadora e ideóloga del 155, Casado ha más que doblado en votos a su rival .

Después de una participación canija ,  Casado y Sáenz de Santamaría han llegado a un empate técnico. Con presiones  por el subsuelo, aparte de las baronías visibles, para que Casado se retire o chalanee. No sucederá, si creemos en la firmeza de Casado y, por eso,  puede ganar . Cospedal y, sobre todo, Feijóo se lo pueden garantizar . Sólo hará falta que la segunda fase sea limpia y que no afloren los peores vicios de quien una vez tuvo todo el poder en la vicepresidencia del gobierno , de cuya experiencia aún conserva, son palabras de una de las  suyas, fragmentos de poder. Y qué poder, que se lo digan a Feijóo.

Cuando la nobleza castellana pretendió  intimidar el poder del cardenal Cisneros, éste  abrió la ventana y expuso los suyos: un patio lleno de  cañones; estos son mis poderes, dijo. A Casado solo se le puede intimidar ,haciéndole un Feijóo. En este caso  a Casado no le mostraran cañones , solo le dirán,como a aquel : estos son mis dossieres. Al tiempo.