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ANÁLISIS

La histórica mano de Dios de Luis Suárez en el Mundial de Sudáfrica.

'La leyenda continúa, episodio dos'

Iosu de la Torre

Carlos Torreiro iluminó la mente de los ignorantes a este lado del globo con un artículo catedralicio sobre la indiscutible aportación del país de José Mujica al planeta fútbol. Apretaba el verano del 2010, el del Mundial de Iniesta, pero también el de la mano del 'dios Suárez' que plantó a Uruguay en las semifinales tras unos penaltis vertiginosos.

Aquel 5 de julio, el periodista galaico uruguayo catalán escribió un artículo titulado 'La leyenda continúa', que hoy debería rescatar 'La Vanguardia' de la hemeroteca, con el que nos ilustró sobre aquella selección Celeste que sorprendió pese a su rudimentario estilo. 

"Uruguay nunca jugó un fútbol de lujo, pero nunca quiso perder y eso sirve para hacer historia", era una de sus sentencias. Dos mundiales después, Uruguay ha madurado con el mismo maestro, Óscar Washington Tabárez, y es superior a la liderada por Diego Forlán. Mantiene el mismo mantra guerrero con la calidad que aportan hoy Godín y Jiménez, detrás, y Suárez y Cavani, delante. Cómo lo celebraría estos días el irrepetible Torreiro. Cómo presumiría de las palabras de Luis Suárez dirigidas a Antonie Griezmann sobre el auténtico sentimiento uruguayo.

Fue él quien nos contó en el bar de su amigo Pablito, otro 'yoruga' afincado en Catalunya, el porqué de las cuatro estrellas en el pecho de la zamarra celeste, cuando Uruguay 'solo' tiene dos Mundiales, y que en estos días de Rusia se ha convertido en pregunta de trivial futbolístico. Seguro que ya saben la respuesta: dos son por los campeonatos de 1930 (era la anfitriona) y de 1950 (Brasil, el del 'macaranazo') y las otras dos, por los torneos olímpicos de 1924 (París) y 1928 (Amsterdam), la prehistoria de lo que luego la FIFA bautizó como Mundial.

La alegría de Abreu tras el penalti decisivo ante Ghana en el 2010 / BRIAN SNYDER (REUTERS)

'La leyenda continúa' concluía con un párrafo que recobra dimensión frente a Francia: "El Mundial de Sudáfrica 2010 ha entrado en la página de los sueños de unas generaciones de uruguayos que hasta hoy solamente oían historias de los años 30, de los 50 o de los 70, historias en blanco y negro. Ahora, pase lo que pase, las verán en colores y 3D. La leyenda continúa. ¡Vamo arriba la celeste!”

Algunos periodistas recordamos a Carlos Torreiro vestido con la camiseta de Forlán, bermudas y menorquinas, avanzando por la Via Augusta de Barcelonala madrugada en que Uruguay tumbó a Ghana y cantando el "soy celeste". Hoy, ante el televisor, frente a la espuma de Mbappé, entonaremos de nuevo el grito de guerra.

'La leyenda continúa, segunda parte'.

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