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ANÁLISIS

Yerri Mina (derecha) celebra su gol bailando con Cuadrado.

REUTERS / JORGE SILVA

¿Qué hacer ahora con Yerry Mina?

Iosu de la Torre

Vaya por delante que en casa íbamos con Colombia. Mi hijo Àlex se pintó con los colores del país de Macondo para celebrar apasionado el gol de Yerry Mina en el umbral del partido con la Inglaterra Harry Kane y que debió conducir a los cafeteros a la siguiente eliminatoria.

Pero tocaba que el equipo de Isabel II y Gary Lineker rompiese el maleficio y que quizá se acerque al fenómeno paranormal descubierto por el compañero Joan Domènech: el efecto Guardiola, aquel que sostiene que cuando el entrenador catalán dirige al club que gana la Liga del año del Mundial, ese país conquista el campeonato. Sucedió con España en Suráfrica 2010 (Barça) y con Alemania en 2014 (Bayern).

Dudo del pronóstico como desprecio el lamentable papelón de Maradona, Del Bosque, Effenberg y Cafú animando a la ludopatía en horario infantil a cuenta del Mundial.

Este Mundial está siendo apasionante y divertido. Apasionante porque parece que ha llegado el momento del relevo en el escaparate de las grandes estrellas tras los zapatazos a Messi, Cristiano e Iniesta. Y divertido por el fútbol desplegado por unas selecciones que siempre jugaban mucho mejor que España y por ver la alegre revalorización de Yerry Mina.

Seguramente solo Pep Segura, el mánager deportivo del Barça, puede presumir de que sabía que se produciría el estallido en Rusia y que el juego de palabras con el apellido Mina se iba a materializar. ¿Cuánto vale hoy Yerry Mina? Quizá el triple de los 12 millones pagados por el Barça en enero. ¿Hay que venderlo? ¿Hay que cederlo? ¿Se merece continuar en el Camp Nou? El bar no lo tiene nada claro, al contrario del inapelable VAR.

Los argumentos

Mina ha sido elegido dos veces mejor jugador del partido en las eliminatorias de Colombia y ha marcado tres goles. Su estilo de juego sigue sin acercarse al que se supone es el del Barça. "Es más un defensa para el Atlético de Simeone", necesita una sistema ultradefensivo para hacer lo mismo que con su selección, apunta un colega desde el otro lado de la barra. "Lo mejor es venderlo", le replican sin sacarse el mondadientes a favor del modelo Valverde. "Que lo cedan a la Premier y si cuaja, que vuelva", argumenta un tercer tertuliano convencido de que tras lo visto ante Inglaterra, la cotización de Yerri Mina se mide en libras esterlinas a pesar del 'brexit'.

La directiva azulgrana, como casi siempre antes de pifiarla, tiene la palabra.

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