Ir a contenido

Editorial

Barcelona, en defensa de la vida

Las soluciones de emergencia humanitaria no deben hacernos olvidar que la problemática es estructural y exige planteamientos profundos

Rescatados por el Open Arms, felices al aproximarse al puerto de Barcelona.

Rescatados por el Open Arms, felices al aproximarse al puerto de Barcelona. / OLMO CALVO

Como se ha encargado de recordar Anabel Montes, jefe de misión de Proactiva Open Arms, la llegada del barco de la oenegé a Barcelona no es más que "un parche", porque es insostenible que los buques que se destinan al salvamento de personas en el Mediterráneo tengan que hacer trayectos tan largos para poder atracar: la navegación es peligrosa y, de esta manera, se ven impedidos de llevar a cabo nuevos rescates innegociables. Aun así, la buena noticia es que Barcelona, en palabras del teniente de alcalde Jaume Asens, "se reivindica como un puerto seguro en defensa de la vida y en contraste con las políticas de la muerte de Matteo Salvini".

Entretodos

Publica una carta del lector

Escribe un post para publicar en la edición impresa y en la web

Desde que se cerraron los puertos de Italia y Malta, la Organización Internacional para las Migraciones ha cuantificado la pérdida de unas 400 vidas humanas, algo que ha lamentado profundamente el propio Òscar Camps, director de Open Arms: "Vienen de sufrir abusos, explotación, tortura, violaciones y esclavitud". Por eso debe celebrarse la llegada a Barcelona de los 60 refugiados, rescatados el sábado en las costas libias, que ahora dispondrán de 30 días para regularizar su situación sin tener que pasar por el calvario de los CIE.

El encastillamiento europeo y las enormes dificultades policiales y burocráticas con que topan las organizaciones de salvamiento provocan soluciones de emergencia humanitaria que no deben hacernos olvidar que la problemática es estructural y exige planteamientos más profundos.