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IDEAS

Carme Arenas, expresidenta del PEN Català.

Gracias, Carme Arenas

Jaume Subirana

Uno de los aspectos que caracterizan la democracia comparada con otros regímenes que la imitan es la capacidad para relevar a los dirigentes que no han hecho bien su trabajo (y lo que lo han hecho muy mal, por supuesto). Si en lugar de democracia hablamos de democracias avanzadas, uno de los rasgos que las distinguen es que además de sustituir a los poco competentes saben agradecer, cuando llega el momento de relevo, el trabajo de los que sí han sido eficaces y se van dejando la ciudad, la entidad o el país mejor que cómo se lo habían encontrado. No es el caso: cada día vemos muestras que la discusión sobre el castigo a los inútiles es mucho más atractiva que pensar cómo agradecer y recompensar a los buenos dirigentes.

Desde el 2010 y hasta hace un par de semanas la filóloga y editora Carme Arenas han presidido el PEN Català, y en estos ocho años de trabajo intenso ha llevado la plataforma literaria a un envidiable nivel de actividad, de visibilidad y de reconocimiento (incluidos diversos premios en los últimos años) Arenas es además una valorada traductora de italiano (de autores como Italo Calvino, Umberto Eco, Salvatore Satta o Italo Svevo) y fue antes secretaria general de la Associació d’Escriptors en Llengua Catalana y también del PEN (con Dolors Oller como presidenta), además de comisaria de los centenarios de Carles Sindreu y Joana Raspall. Obviamente, no ha trabajado sola: ha tenido siempre a su lado a la napolitana Raffaella Salierno, responsable del programa Escriptor Acollit de la red ICORN de ciudades refugio, pero cuando una entidad va bien el presidente o presidenta es quien simboliza el trabajo.

Exigente, constante y discreta, en este caso, y además en un excelente momento internacional en el que Carles Torner es el director ejecutivo del PEN Internacional y Simona Skrabec la responsable del Comitè Internacional de Traducció i Drets Lingüístics.

En el 95 aniversario de la entidad, Joan Safont ha titulado el libro conmemorativo 'PEN Català, un exemple de diplomàcia cultural'. No hay diplomacia sin diplomáticos: con estas líneas queremos dejar constancia de que Carme Arenas ha sido una embajadora extraordinaria. Ningún gobierno se lo agradecerá. Por eso lo hacemos nosotros. 

Temas: Libros