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elecciones presidenciales

La posibilidad de un cambio en México

Rafael Vilasanjuan

Solo en un país donde haya mas gente que no tenga nada que perder es posible una revuelta contra el poder y en México puede pasar porque es uno de esos países donde la mayoría no cuenta

Solo en un país donde haya mas gente que no tenga nada que perder es posible una revuelta contra el poder y en México puede pasar porque es uno de esos países donde la mayoría no cuenta. Oprimida por corruptos, acosada por narcotraficantes, el principal problema de la sociedad mexicana es sin embargo la desigualdad entre unos pocos que controlan el poder y los recursos y una mayoría de pobres. Por ahí viene el cambio.

Escribo estas líneas cuando no han cerrado las urnas, ni la victoria anunciada del candidato de izquierda Andrés Manuel López Obrador -Amlo para los amigos- sea oficial. Pero se intuye como la opción que han elegido los votantes para intentar salir del abismo. Tras una campaña polarizada entre él y todos los demás contra él, el ascenso de López Obrador es el resultado de una revuelta popular contra los dos partidos que han gobernado México desde el final del partido único en el año 2000.

López Obrador se enfrentó a los dos presidentes anteriores que han dirigido el país y perdió. Ahora puede ser su oportunidad, tras el fracaso de Calderón Peña Nieto que no hicieron mucho más que tapar la corrupción y mantener la impunidad mientras aumentaba la violencia. México es que hoy un país muy frágil. Con ciento veinte millones de habitantes tal vez tenga el equilibrio más delicado de todo el continente.  Adosado a la primera economía mundial, México lejos de convertirse en el espejo de su vecino del norte, es el basurero.  La trastienda donde se esconde el narcotráfico y donde se viven sus peores consecuencias. Con casi cien homicidios intencionales diarios, estaríamos hablando de un país en guerra, si no fuera porque la violencia es criminal, no política.

Despensa de la droga

Lejos de lo que pueda parecer esa frontera al norte es una amenaza más que una oportunidad. No es solo la despensa de la droga que el mercado americano engulle, también el punto de espera de todos los latinos que piensan que el sueño americano es posible. La valla, la inmigración, el narcotráfico apuntan al país de arriba en cuyo presidente, Donald Trump, solo encuentran desprecio. Pero bajo la fachada de una economía emergente lo cierto es que a pesar de todo, el principal problema no viene de fuera.

Cuando a López Obrador se le pregunta cómo va acabar con la corrupción contesta que liderará con el ejemplo. No va ser suficiente.  México está en el 25% de los países mas desiguales del mundo, eso no solo deja a más de 50 millones de personas bajo el umbral de la pobreza, además genera una corrupción infinita que va desde los altos cargos al policía de la esquina. Para evitar que le acusen de querer convertir México en una nueva Venezuela, López Obrador no ha querido mostrar en campaña su perfil mas progresista para regenerar el Estado. Pero si ha llegado al poder es gracias a la revuelta de los que no tienen nada que perder, los que reclaman cambios sociales que reduzcan las desigualdades. Si no se empieza por ahí será imposible frenar la corrupción y el crimen. 

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