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Contrapunto

La paradoja de la vivienda

Salvador Sabrià

Los bancos se venden ahora sus carteras inmobiliarias con grandes quitas

Una de las peores consecuencias de la larga crisis que ha padecido España desde el 2007 ha sido la dificultad de acceso a una vivienda digna. Parece un contrasentido ya que hablamos de un país que llegó a iniciar más de 700.000 viviendas en un año en el 2003, más que Francia, Alemania, Italia y Reino Unido juntos ese mismo año. Uno de los mejores estudiosos del sector en aquel momento, el catedrático de economía Ricardo Vergés, responsable durante muchos años de las estadísticas del Colegio de Arquitectos, dio ese dato como advertencia de que se estaba rozando la sinrazón, pero el Gobierno de turno la reconvirtió en el ejemplo del "España va bien".  

La burbuja se hinchó tanto que al final explotó porque no podía aguantar tanto gas. Millones de viviendas se quedaron con compradores, sobre todo los de los últimos años, sin capacidad para poder pagarlas, ya sea porque se quedaron sin empleo, por la subida de tipos o porque simplemente habían calculado mal al comprar para invertir y los bancos tampoco supieron o quisieron evaluar los riesgos reales de las operaciones crediticias.

Al principio nadie pareció calcular bien la magnitud de la tragedia. Posiblemente si hubiesen visto el resultado final, la banca y las administraciones hubiesen actuado de forma diferente. Ahora las entidades bancarias se están vendiendo sus carteras inmobiliarias con unas fuertes quitas sobre su precio nominal, tras haber asumido pérdidas que habían provisionado en sus balances. Seguro que si a muchos de los hipotecados que no pudieron pagar las cuotas les hubiesen ofrecido en su momento las mismas rebajas a las que acceden ahora para vender sus carteras de inmuebles habría muchos menos deshaucios y posiblemente ahora, con la recuperación, aquellos incluso podrían volver a sufragar el crédito casi en su totalidad. Y las administraciones no tendrían que dedicar tanto dinero público para intentar paliar el problema de la vivienda. 

Pero no se optó por esta vía. Y ahora vuelven a sonar tambores de burbujas. Aunque desde el sector inmobiliario insisten en que la situación es muy distinta que a principios del 2000. En el último informe de Forcadell y la Universitat de Barcelona se insiste en que no hay una burbuja financiera, porque los bancos han sido ahora prudentes al conceder hipotecas, y por ello tampoco hay burbuja inmobiliaria. "En el 2017 el 41% de las viviendas se compraron en efectivo y se adquirieron 222.271 viviendas más que hipotecas se concedieron, mientras que en el 2007 los créditos hipotecarios superaron a los pisos vendidos en 402.019 unidades", se señala en el informe. Se compró a crédito para especular y cuando dejaron de subir los precios todo saltó por los aires. A ver si hemos aprendido y esta vez no se repite, al menos en este aspecto. 

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