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IDEAS

¿Esfuerzos inútiles?

¿Esfuerzos inútiles?

Ramón de España

Coinciden en la cartelera dos películas que no pienso ver porque me temo que podrían figurar en una hipotética lista de esfuerzos inútiles. Me refiero a '78/52. La escena que cambió el cine', de Alexandre O. Philippe, y 'En la playa de Chesil', de Dominic Cooke. La primera es un estudio pormenorizado -con invitados ilustres- de la secuencia de la ducha de 'Psicosis', cuando la pobre Janet Leigh es apuñalada hasta la muerte por lo que parece ser una señora con muy malas pulgas. El título hace referencia a las 78 posiciones de cámara y los 52 cortes de montaje que fueron necesarios para llevar a la práctica la secuencia en cuestión, y puede que el film sea muy adecuado para estudiantes de cine, eruditos de la imagen y maniáticos especializados en Hitchcock, pero me siento incapaz de solidarizarme con alguien capaz de fabricar una película de hora y media partiendo de su obsesión por una secuencia de tres minutos. Llámenme zoquete, pero antes me vuelvo a tragar 'Psicosis', aunque me la sepa de memoria, que asistir a una sesión de onanismo cinéfilo en público.

Antes vuelvo a ver 'Psicosis', aunque me la sepa de memoria, que '78/52. La escena que cambió el cine'

Lo de 'En la playa de Chesil' va por otro lado. Puede que Ian McEwan tenga mejores libros que 'Chesil beach', como 'El inocente' o 'El consuelo de los extraños' -brillantemente adaptado por Paul Schrader en un esfuerzo nada inútil-, pero ninguno ha conseguido conmoverme tanto como el que narra la triste y desoladora historia de amor no consumado de Florence y Edward, quienes, en 1962, aún no se han enterado de que, como decía el poema de Philip Larkin, las relaciones sexuales en Inglaterra empezaron a principios de los años 60, coincidiendo con los primeros singles de los Beatles.

La Inglaterra de esos dos infelices sigue siendo un país frío y hostil tanto climatológica como moralmente, un país que está esperando con ansia que aparezca Mick Jagger gritando que no consigue encontrar la satisfacción. Tras llegar vírgenes al matrimonio, su noche de bodas en un desangelado hotel de Dorset es un desastre: el terror insuperable de Florence a la intimidad sexual, a ser penetrada por un hombre, enviará al infierno un amor que jamás podrá consumarse. 'Chesil beach' es una novela corta tan triste, melancólica y conmovedora que no necesitaba ser llevada al cine, aunque el guion sea del propio McEwan. Igual me pierdo una gran película, pero el llanto, como el onanismo cinéfilo de '78/52', son emociones que uno prefiere expresar en privado.

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