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Sílvia Munt (tercera por la izquierda), junto con los siete actores que protagonizan La resposta.

EFE / Marta Perez

Una noche de junio

Josep Maria Pou

Gracias al Grec, los últimos días del mes señalan ahora uno de los momentos álgidos del año teatral

Me remonto a 50 años atrás, cuando los grandes estrenos teatrales se concentraban alrededor de dos únicos momentos: el principio de temporada, en otoño, y el Sábado de Gloria, que solía coincidir, a gusto del calendario, con el fin del invierno y la llegada de la primavera. A medida que fue aumentando el nivel de vida y el españolito medio, ya con segunda residencia, pudo premiarse con unas vacaciones de Semana Santa, se perdió la costumbre de renovar la cartelera en esa última fecha. Con las ciudades semidesiertas, no tenía sentido convocar a la gente al teatro. Era mejor sobrevivir con paciencia al vacío de esos días y estirar la vida útil de las obras hasta fin de temporada; límite que marcaba, inexorablemente, la llegada del calor. 

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Empezaba entonces, en paralelo con las populares rebajas de verano, una programación ligera, rebajada de precios y conflictos, apta para resistir a golpes de abanico y manga corta (el aire acondicionado era, por aquellos días, ciencia ficción). Recuerdo algunos títulos de esos cálidos veranos: 'Clementina no rellisquis', 'El meu marit te pa a l'ull', 'En Baldiri de la Costa', a mucha distancia de los que hoy, desde esta misma semana, conforman la oferta estacional en Barcelona: 'Ombra (Parla Eurídice)', 'Belgian Rules', y 'L'assaig', con la firma de Elfriede Jelinek, Jan Fabre y Milo Rau, o 'La Resposta', 'Humans' y 'Una gossa en un descampat', de la mano de Sílvia Munt, Mario Gas y Sergi Belbel, entre otros.

Los últimos días de junio señalan ahora uno de los momentos álgidos del año teatral gracias a la oferta del Grec (Grec Montjuïc/Grec Ciutat) que con producciones propias y coproduciendo con empresas locales, no solo dignifica el verano, sino que facilita levantar la persiana de lo que será, ya en otoño, la nueva temporada.

Pensando en ese Grec y en esa Barcelona, distorsiono, a mi conveniencia, la conocida frase, y escribo: "Si una noche de junio pudiera hablar, probablemente sería para presumir de que inventó el teatro".