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Editorial

Un acuerdo más que necesario

Se trata de volver a los consensos básicos del contrato social europeo arrinconados durante una crisis provocada por los excesos del neoliberalismo

Juan Rosell (CEOE), Antonio Garamendi (CEPYME), José María Álvarez (UGT) y Unai Sordo (CCOO), durante la reunión por el empleo.

Juan Rosell (CEOE), Antonio Garamendi (CEPYME), José María Álvarez (UGT) y Unai Sordo (CCOO), durante la reunión por el empleo. / DAVID CASTRO

Cambio de ciclo en los salarios en España. El principio de acuerdo alcanzado entre sindicatos y patronales prevé un incremento medio del 2% anual hasta el año 2020 y deja otro 1% a merced de las dinámicas sectoriales y de empresas concretas. El resultado final seguramente no es del gusto de todos. Muchos esperaban que los salarios se volvieran a indexar, como mínimo, con la inflación. No han quedado lejos de la subida actual de los precios, pero es posible que, antes de que venza el acuerdo, la variación de la política monetaria por parte del Banco Central Europeo (BCE) dispare las tensiones inflacionistas. Veremos qué ocurre si esto pasa.

De momento, tenemos que España retoma la senda de los acuerdos entre los actores sociales. Ello en sí mismo es una buena noticia. La aplicación de las medidas europeas nos dejó sin negociación durante casi una década. Reabrir este camino puede permitir abordar otras cuestiones como la recuperación de algunos derechos laborales, como la ultraactividad de los convenios, el cambio de modelo productivo, la formación profesional o las condiciones de los despidos. Sin acuerdo entre patronales y sindicatos, la competitividad de la economía española queda en manos de la precariedad en forma de salarios bajos y de temporalidad. Una dinámica que no es buena para los trabajadores pero tampoco para las empresas. Los modelos de concertación como el de la industria automovilística es positivo que se extiendan al conjunto.

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Los efectos de la subida salarial tienen que tener consecuencias también en el crecimiento económico general. Teóricamente debe impulsar la demanda interna y, consecuentemente, la recaudación fiscal. Posiblemente esta es la razón por la que el nuevo Gobierno de Pedro Sánchez se ha implicado en sacar adelante este acuerdo. Algunos de los proyectos emblemáticos que se ha propuesto el Ejecutivo en minoría son imposibles sin el consenso con los agentes sociales que, a su vez, puede estimular el apoyo de algunos grupos del Congreso. Y la mayoría son inviables sin una mayor recaudación fiscal que, para mantener la competitividad, debe basarse en el crecimiento general de la economía y no en el aumento de la presión impositiva. Se trata, en definitiva, de volver a los consensos básicos del contrato social europeo arrinconados durante una crisis provocada por los excesos del neoliberalismo.

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