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Dos miradas

 Celebración de la verbena de Sant Joan 2018 en la playa de la Barceloneta.

ÁLVARO MONGE

Una violación normal

Emma Riverola

El tuit de la Consellera d'Interior sobre una verbena normal, en una noche con cuatro denuncias por violación, no es la respuesta institucional que las mujeres exigen

La Conselleria d'Interior lo tuvo claro: “La verbena de Sant Joan de este año destaca por no tener incidentes graves y transcurrir con normalidad”. Este fue el tuit oficial de la jornada. Pero mientras corría el cava, se endulzaba la noche con coca y el cielo se sembraba de fuego, cuatro personas denunciaron haber sufrido agresiones sexuales. Dos menores ya han sido detenidos por una de las denuncias. Eso sí, el 'conseller' Miquel Buch destacó que en ningún caso había habido una violación múltiple. Qué alivio, ¿verdad?

Cuatro agresiones sexuales en una noche, pero el mensaje de Interior es que la fiesta transcurrió “con normalidad”. ¿Qué es lo normal? ¿Es una cuestión de cantidad? ¿Veinte agresiones ya serían consideradas anormales? ¿Necesitamos una violación múltiple para que salten las alarmas? ¿O es una cuestión de categoría y las agresiones sexuales no se consideran incidentes graves? ¿Cuánto miedo, dolor y humillación se precisan para dejar de ser normal?

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El tuit de Interior no es la respuesta institucional que las mujeres necesitan. Tampoco la que exigen. Porque si algo está claro es que la pasividad ya no es una opción. Son muchas las que están dispuestas a plantar cara a un sistema hostil. O las instituciones, todas, se vuelcan en la protección de las mujeres, o las mujeres tejerán alianzas y se procurarán protección al margen de las instituciones. Es sencillo. Pero las consecuencias pueden ser complejas y profundas.