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La respuesta está en Berlín

Josep Martí Blanch

El PDECat celebrará su próxima asamblea bajo la amenaza interna de reemplazar a Marta Pascal y la fuerte presión de JXCat

El PDECat va a celebrar los próximos 21 y 22 de julio una asamblea supuestamente ordinaria con mucho trabajo encima de la mesa.  Teóricamente el cónclave debe servir para afinar cuál es el corpus ideológico y programático de la formación para los tiempos que vienen, amén de ampliar la actual cúpula del partido con personas provenientes de lo que viene en llamarse “sector crítico” para que todo el mundo se sienta felizmente representado.

Pero no va a resultar tan fácil que esto sea así. Primero están las amenazas internas. Los que desde dentro del partido consideran que hay que enterrar sí o sí a Marta Pascal van a plantar batalla porque entienden que después de dos años no ha demostrado tener entidad política suficiente para liderar el proyecto. El alcalde de Molins de Rei, Joan Ramon Casals, es la liebre puesta a correr por esta facción y esta semana ha vuelto a dejar claro que hay que cambiar la dirección y que, además, todo lo que no sea implementar el supuesto mandato del 1-0 son milongas de tres al cuarto porque la independencia ya es un hecho y lo de ampliar la base es cosa de pusilánimes y procesistas que ya no conectan con las bases del partido.

La presión de JXCat

En el frente externo, la actual dirección del PDECat también va a notar como aumenta la presión de JXCat, o mejor dicho, de la parte más locuaz, activa e independiente de este grupo parlamentario. La inminente aparición en escena de Junts per la República, las idas y venidas del diputado Toni Morral, el futuro papel de Jordi Sánchez en la ecuación, la inscripción como partido del Moviment 1-0 siguiendo instrucciones directas de Carles Puigdemont, o los recados de clara animadversión que llegaron desde diputados independientes del grupo parlamentario cuando el PDECat anunció que JXCat sería su marca para las elecciones municipales son solo una parte del redoble de tambores que anuncian la apertura de un claro periodo de hostilidades entre unos y otros.

Así pues, hay gente con martillos dentro y fuera del PDECat dispuestos a utilizarlos coordinadamente para tumbar la pared que, según ellos, impide la creación de una formación política que venga a representar el espíritu de la Assemblea Nacional Catalana de los buenos tiempos. Esa pared sería lo que representa Marta Pascal.

Lo que pasa es que ese tabique es a día de hoy más sólido de lo que se creía hace un tiempo. La coordinadora del PDECat cuenta cada día con más apoyos territoriales y la actual coyuntura política, con Pedro Sánchez en la Moncloa, ha venido a dar músculo a las facciones del partido favorables a dar salida a un pragmatismo similar al que va a fijar ERC en su convención del próximo 1 de julio y que los republicanos vienen haciendo explícito desde hace ya muchos meses.

Todo está abierto. Va a ser determinante el papel que acabe jugando Carles Puigdemont, convencido, y así es, que por el momento es el único activo de primer orden con el cuentan tanto el PDECat como JXCat. Es el capitán de ambos equipos y viste ambas camisetas. Así que está en condiciones de alterar el resultado en favor de quien considere. La respuesta al futuro del PDECat sigue estando en Berlín.

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