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PANTALLAS

Imagen de la película Jurassic world 2: el reino caído.

La salud del abuelo

Mikel Lejarza

Este mes se celebró en Barcelona el Cine Europe, una convención en la que las principales distribuidoras de cine del mundo (Disney, Fox, Universal, Paramount, Warner, Sony, Lionsgate, Eone y STX) presentan a los exhibidores de toda Europa sus apuestas para los próximos 12 meses. Lo hacen mediante tráilers y adelantos de escenas exclusivas, e, incluso, con la proyección de alguna película íntegra, en lo que es un eficaz termómetro del sector del cine. Y las conclusiones son varias. En primer lugar, sigue llamando la atención la cantidad de producto que ofrece una industria que a ratos parece no atravesar el mejor momento de su historia. Y es que el 'cadáver' continua vivo y peleón en una coyuntura en la que Netflix y otras plataformas de televisión por 'streaming' plantean de manera descarada, no solo saltarse la ventana de los estrenos en salas, sino también discutir el papel de principal  factoria de contenidos a todos los estudios tradicionales.

De Netflix no se habló y si de esperanza para el negocio clásico basado en las salas y las experiencias compartidas por el público a la hora de visionar historias con imágenes. Y contemplando la enorme fuerza de las propuestas, así como la acumulación de esfuerzos y alianzas que se están produciendo entre algunos de los jugadores (Warner con AT&T y a la espera de ver si Fox se va con Disney o Comcast) cabe concluir que quienes protagonizaron el audiovisual del pasado siglo, quieren seguir haciéndolo en este y continúan teniendo fuerza suficiente para lograrlo .

Pero el gran cambio se está produciendo en el modo en que se crean las películas y en los géneros de estas. Hubo un tiempo en que el sector estaba en manos de los estudios; en otro en las de los directores; ahora lo está en las de los productores. Hoy la industria vive de franquicias  gestionadas como tal en las que el productor es su 'ceo'. Dinosaurios , super héroes de todo tipo , batallas galácticas o puesta al día de clásicos (vuelven 'Mary Poppins' 'El Rey Leon' y hasta 'Dumbo'), en busca del público más joven y, sobre todo, el emergente y ya mayoritario de los países orientales. Esto provoca que el espacio medio, aquel que ocupaban 'thrillers', adaptaciones de novelas o comedias universales , sea cada vez más reducido en el cine y se haya trasladado, probablemente de manera definitiva,  a las pantallas de la televisión.

Quedan aún largometrajes, muchos de ellos basados en hechos reales, que nacen con la aspiración de llegar al público más interesado en valorar las buenas historias por encima de los efectos especiales,  y, por supuesto, aún hay algo de espacio para obras que nacen con fines artísticos; pero en cuanto a los géneros predominantes son aquellos que se dirigen al público familiar y juvenil. Es curioso, el cine, el abuelo del sector, tiene en los seguidores más jóvenes su principal bolsa de espectadores; en los países emergentes la asistencia a salas crece, al tiempo que en Occidente las películas son lo más consumido por los usuarios de las plataformas 'on line'. Si el futuro pasa por ofrecer las mejores historias, el cine aún dispone de músculo para contar las más grandes , veremos si además tiene imaginación suficiente.

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