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LIBERTAD CONDICIONAL

En primer lugar, tengo que decirte que nunca he sido monárquica. La institución monárquica me chirría en cualquier país, pero mucho más en este, en el que se trata de una monarquía postiza, con un Rey puesto a dedo por un dictador, y al que si fuéramos monárquicos de verdad de la buena habríamos destronado, puesto que ni siquiera por línea dinástica le correspondía a él estar allí.

Te cuento: mi teléfono móvil tiene un servicio en el cual van apareciendo noticias. De alguna manera, el algoritmo sigue mis intereses, así que lo que aparece son noticias que tengan que ver con nombres que he buscado previamente. Se conoce que en algún momento busqué el tuyo, porque de un tiempo a esta parte cualquier noticia referida a ti salta en mi servicio de avisos.

Confieso que he llegado a sentir simpatía por ti. Es lo que se llama 'el efecto bumerán'. Sucede también con Trump. Es insoportable, no dice más que tonterías y está en las antípodas de mi pensamiento político, pero cada día leo algo sobre él y al final el presidente de Estados Unidos y tú os habéis colado en mi casa como un habitante más.

Solo hay que observar los programas de noticias en televisión.  Los dos acaparáis la atención de los medios. Ya se ha constatado como los 'shares' dan picos altos cuando aparece Trump. Y lo mismo sucede contigo. Por eso continuamente se habla de ti. Por eso yo sé que este artículo va a ser leído, solo porque lleva tu nombre en el título. Por eso tantos medios te crucifican y te critican continuamente: que si te has operado en exceso, que si ya no tienes la cara de antes, que si tu suegra no te aguanta, que si te has puesto un traje con unos zapatos que no combinan. Porque generas audiencia.

"Cuanto más verde te ponen, mejor me caes. Odio que critiquen a una mujer porque sí"

Letizia, te diré que me he quedado cuando he leído este titular: "El 'look' de la reina Letizia es feminista". 

En primer lugar, el feminismo no tiene nada que ver con el 'look', a no ser que te vistas de morado de arriba abajo y con una camiseta con un lema feminista. En segundo, puedes ser feminista vistas como vistas, no hay un 'look' normativo. Puedes ser feminista llevando velo o vaqueros o minifalda o traje de chaqueta. Precisamente el movimiento defiende que puedes vestir como te salga de los ovarios.

En segundo lugar, no hay nada menos feminista que la Reina. El Rey, dicen, "reina, pero no gobierna". La Reina, en palabras de la periodista Pilar Urbano, especializada en monarquía, "ni reina, ni gobierna ni pinta nada. Ella es una consorte que va como un adorno regio cuando el rey le dice que vaya a los actos". Pues sí, todo muy feminista. ('Ironic mode on')

De ti dicen que "tiene que aprender la discreción y ese papel estrictamente ceñido a sus funciones de consorte del Rey… Porque lo que la gente valora es que no haya escándalos, que no haya comentarios, que no haya chismes". Cito a Fernando Rayón, escritor y especialista en monarquía. En cristiano: la Reina es un accesorio del Rey y se espera que no te hagas notar demasiado. Que no tengas opiniones propias, que no digas una palabra más alta que la otra, que nunca te emborraches, que no metas la pata, que seas guapa pero no sexi, culta pero no pedante, y cercana pero no efusiva.

El feminismo es un desafío al statu quo. Nos impulsa a liberarnos de todos los mandatos sociales que se nos imponen y a elegir nuestros propios proyectos de vida. Las feministas cuestionan constantemente las costumbres y prácticas que, por su amplia perdurabilidad y reiteración, se asumen como normales. El hecho de que llevar una prenda u otra te haga ser mejor o peor vestida, o más o menos elegante, por ejemplo. O el hecho de que una mujer sin arrugas ni canas sea considerada más bella que una con ellas.

Cuando un movimiento ataca directamente la configuración de una sociedad, se convierte en molesto. Una feminista por lo tanto nunca es discreta, ni sobria, ni humilde.

Profesional, dicen de ti. Discreta, añaden. Elegante, subrayan.  Dicen también que eres perfeccionista y fría. Ni lo sé ni me importa y, sinceramente, cuanto más verde te ponen, mejor me caes. Odio que critiquen a una mujer porque sí, sin razones, y aparentemente por envidia. O sea, no tengo nada contra ti, Letizia, como persona. Pero no estoy en absoluto a favor de la institución monárquica ni de tu papel de florero. 

Y, desde luego, tengo claro que el feminismo tiene que ver contigo lo mismo que Trump con el Estado del bienestar.

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