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LARGO PLAZO

Sónar llamando a la Tierra

Olga Grau

El ejemplo del Sónar, que cumple un cuarto de siglo, parece sacado de un manual de escuela de negocios como IESE o Esade

Confieso que me he convertido en una adicta al Sónar+D, el congreso de creatividad, tecnología y negocios alrededor de la música que se celebra en paralelo al festival Sónar de Barcelona en el recinto de Fira de Barcelona. Cada año encuentro iniciativas brillantes e inspiradoras que vinculan la música con el aprendizaje, la educación, la salud, las artes plásticas o la vida cotidiana y que, además, pueden ser inspiración de negocio.

Muchas de ellas buscan provocar la imaginación. ¿Podrían los artistas ser los puentes de comunicación entre la vida terrícola y la extraterreste? Con este planteamiento, el Sónar+D ha decidido este año enviar música al espacio. Las emisiones se han realizado por transmisiones de radio que se han enviado a un exoplaneta cercano, la Estrella de Luyten b, potencialmente habitable, desde una antena ubicada en Tromsø (Noruega). 

El bautizado como proyecto Sónar Calling GJ273b ha enviado al espacio música y sonidos creados por 40 artistas que que se han ofrecido a explicar a los potenciales alienígenas cómo es la humanidad. Es difícil de imaginar qué sensación causaría en los extraterrestres, en caso de que existan y de que reciban la transmisión, los sonidos de Niño de Elche, Ryoji Ikeda o Kate Tempest. Pero la iniciativa en la colaboración con el Institut d'Estudis Espacials de Catalunya (IEEC) tiene la voluntad de dejar rastro en el espacio.

El Sónar+D se ha convertido ya en un evento barcelonés volcado en los emprendedores y con el foco en tendencias como el blockchain, la inteligencia artificial o el uso (o mal uso) de los datos. De hecho, en esta edición la alemana Tactical Technology reparte a los visitantes un data detox kit que sirve para que el usuario sepa cuantos datos suyos circulan por la nube. El foro se suma también a otros espacios de la capital catalana que han evolucionado hacia las start-ups como el 4YFN vinculado al Mobile World Congress y a la Mobile Capital o el clúster de Barcelona Tech City, uno de los cinco mayores polos de emprendeduría a nivel internacional y que también ha estado presente en el Sónar+D.

No era obvio que el festival de música pudiera sobrevivir 25 años como lo ha hecho. Y ha sido gracias a que sus creadores Ricard Robles, Enric Palau y Sergi Caballero comprendieron hace ya tiempo que para mantener vivo el Sónar tenían que evolucionar para llegar a nuevos públicos sin perder su esencia, potenciar la internacionalización, vincularse con la tecnología y la ciencia, plantearse el foro como un centro de creación (con artistas como Zach Lieberman este año) y aprovechar el pulso emprendedor de la ciudad. El ejemplo del Sónar parece sacado de un manual de escuela de negocios como IESE o Esade.

Dicen los organizadores que la Luyten b está ubicada a una distancia equivalente a 12,4 años luz de la Tierra. Es decir, 25 años ida y vuelta a la velocidad de la luz. Ellos sueñan con que para el 50º aniversario de Sónar llegue la respuesta. Una vocación de pervivencia y largo plazo que ya les gustaría tener a muchas empresas.

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