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IDEAS

Tuits de ida y vuelta

Josep Maria Pou

No, no es una milonga. Es un tango. Si fuera una milonga, que tiene mentira y embuste como uno de sus significados, cabría la risa y el rechazo. Pero es un tango el que canta: "Tengo miedo del encuentro/ con el pasado que vuelve/ a enfrentarse con mi vida/..." Y la letra de un tango, ya se sabe, es como la palabra de un Papa: infalible. Porque el pasado siempre vuelve. Lo dice la letra de Alfredo La Pera y lo suscribe Miguel de Unamuno, que utiliza un verso del mismo tango, "El pasado que vuelve", para titular uno de sus dramas.  

De los variados efectos del pasado en el presente tenemos buenos ejemplos últimamente. Salen a la luz casi siempre que alguien pasa a ocupar un cargo público. Es como si con el trasiego del nombramiento y la toma de posesión, se les olvidara cerrar la puerta de atrás y se colaran por ella las voces de otros días. 

Como las golondrinas de Bécquer, el cándido pajarito de Twitter nunca tiene vuelo sin retorno

En 2015 fue Guillermo Zapata, recién nombrado concejal de Cultura del Ayuntamiento de Madrid, el que tuvo que dimitir por unos tuits antiguos de humor discutible. Hace poco, el nombramiento de Quim Torra como 'president' de la Generalitat llegó también aureolado de un rosario de tuits destinados a la polémica. Y Máxim Huerta, el apenas entrevisto ministro de Cultura del nuevo Gobierno Sánchez (ministro Exhalación, le llaman algunos; ministro Suspiro, le bautizan otros), ha tenido que luchar contra varios tuits que condicionaban, cuando no comprometían, el ejercicio de su cargo. Al mismísimo presidente Sánchez le han colocado frente al espejo de algunos tuits que escribió en su momento. De donde se deduce que el cándido pajarito que es imagen de Twitter, puede tener vuelo alto, vuelo bajo, vuelo invertido y hasta vuelo en bucle, pero nunca vuelo sin retorno.

Nos lo avisó ya, hace 150 años, Gustavo Adolfo Bécquer en la primera estrofa de su famoso poema: "Volverán las oscuras golondrinas/ en tu balcón sus nidos a colgar/ y otra vez con el ala a sus cristales/ jugando llamarán".  

¡Ojo! Volverán y llamarán. Claro y rotundo. Justicia poética, la del pajarito.

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