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IDEAS

Johnny Marr.

Yo escogí a Johnny Marr

Jordi Puntí

No es la primera vez que hablo aquí de Johnny Marr, y puede que también haya contado antes esta batallita: cuando The Smiths se separaron, en septiembre de 1987, yo decidí seguir al guitarrista. Es lo que ocurre tras un divorcio: los amigos tienen que escoger a cuál de los dos seguirán viendo. Nunca dejé de escuchar los discos de Morrissey, claro, me vencía la curiosidad, pero no le ponía el mismo interés. En cuanto a Johnny Marr, buscaba su trabajo en bandas como Electronic, o sus apariciones con The The, Pet Shop Boys o Modest Mouse. Era fácil identificar el rastro de sus guitarras, su sello personal. Luego un día se atrevió a cantar, empezó a publicar sus propios discos y, poco a poco, de forma modesta, le fue recortando terreno al éxito de Morrissey.

El exguitarrista de The Smiths acaba de sacar su cuarto disco y de publicar su autobiografía

Estos días Johnny Marr acaba de sacar su cuarto disco, 'Call the Comet', que aquí además coincide con la publicación de su autobiografía, '¿Cuándo es ahora?' (Malpaso). Leyendo esas memorias y escuchando las nuevas canciones, uno se pregunta hasta qué punto él y Morrissey, al cabo de los años, han sabido pasar página a su aventura en The Smiths. A primera vista parecería que el cantante lo superó mejor, a fuerza de declaraciones polémicas y una cierta fama intelectual, pero quizá es solo un espejismo. No es casual que en su libro Johnny Marr escriba: “Algunos periodistas entendían mi talento [con la guitarra] como algo simple, sobre todo en contraste con la erudición y verbosidad de Morrissey. No esperaban que yo tuviera una opinión sobre Oscar Wilde”.

Para los que crecimos musicalmente con The Smiths, es inevitable juzgarles a ambos bajo la influencia de esos años. El nuevo disco de Johnny Marr, por ejemplo, tiene tres canciones -Hi 'Hello', 'Day In Day Out', 'Walk into the Sea'- que suenan a esos tiempos, guitarras melódicas y unas armonías que piden a gritos que las cante esa otra persona. Al revés ocurre lo mismo: en las canciones de Morrissey, tan cargadas de actitud, siempre se echan de menos los arreglos de Marr. La diferencia, acaso, es que en los discos de Morrissey su imperfección resulta nostálgica e incluso triste. Ya he dicho que yo escogí a Johnny Marr.

Temas: Música

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