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TRIBUNA

Pedro Sánchez, en la Moncloa. 

Sánchez, la nueva marca España

Antoni Gutiérrez-Rubí

Los rivales de Pedro Sánchez harán bien en no subestimar el aire fresco que emana y el destello que irradia este estilo

La semana pasada, el diario francés Le Monde dedicó un editorial al nuevo Gobierno de Pedro Sánchez, calificándolo como un equipo de ensueño «para España y para Europa» y un «antídoto al populismo». Justin Trudeau, primer ministro canadiense, ha elogiado también al ejecutivo español por su modernidad laica. Y cuando Sánchez llamó al presidente de la Comisión, Jean Claude Juncker, para alertarle de las intenciones de fichar a la flamante titular de Economía, Nadia Calviño, el presidente europeo elogió la capacidad de su directora artífice de cuadrar los presupuestos comunitarios de los 28 países que componen la Unión Europea. José Borrell, expresidente del Parlamento Europeo, culmina la imagen exterior de este ejecutivo feminista, europeísta, socialdemócrata y moderno. España ha vuelto, piensan las cancillerías europeas, sea cual sea su orientación política.  

Vocación europea

La vocación europea del ejecutivo se nota, también, en los detalles. Y ya sabemos de la importancia de los nombres. En el Real Decreto 355/2018 de organización del nuevo Gobierno, publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE), destaca, poderosamente, la inclusión de «Unión Europea» en el nombre del Ministerio de Exteriores, recuperando una señal de identidad muy significativa en pleno huracán sobre el futuro de Europa. Con Italia en manos de un Gobierno populista, Berlín y París miran a Madrid para la reforma del euro y, con renovado protagonismo, para repensar la política migratoria. Todo ello, a menos de un año de las transcendentales elecciones al Parlamento Europeo y frente a las amenazas populistas y de extrema derecha que ciernen negros nubarrones sobre el frágil proyecto europeo.

El nuevo Presidente habla inglés con fluidez. Ya no le veremos, como veíamos a Mariano Rajoy, medio arrinconado en las cumbres europeas (a las que su antecesor no asistía con la frecuencia debida). La nueva marca España se llama Pedro Sánchez: juventud, audacia, preparación, compromiso ético y pulsión estética por igual. España recobrará un nuevo destello en el concierto europeo. Emmanuel Macron ya no está solo en su gallardía escénica y su centralidad política. El sur europeo, con España de vuelta, podría ser, de nuevo, decisivo en plena dimisión colectiva de la política italiana.

Huerta, primer contratiempo

Este Gobierno nace sin programa electoral y con los presupuestos de su predecesor. Pero la composición misma del ejecutivo es el primer y principal mensaje. Las formas son fondo, una vez más. Y a Europa (y a los mercados) la nueva marca España les parece atractiva, confiable, experta y sólida. Los rivales de Pedro Sánchez harán bien en no subestimar el aire fresco que emana y el destello que irradia este estilo, aunque la dimisión de Màxim Huerta supone el primer gran problema que lo va a poner a prueba.

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Este Gobierno gusta en España, se elogia en Europa y se hace notar en el mundo. Sánchez es la nueva marca España, aunque la bandera, hasta ahora, la hayan ondeado otros. La incógnita es si el presidente Sánchez tendrá el talento para aprovechar al máximo su momento, si logrará ampliar suficientemente el capital de confianza ciudadana que le haga merecedor de liderar las profundas reformas aplazadas en la próxima legislatura. Mientras ese desenlace llega, Sánchez ha ganado tiempo, prestigio e iniciativa. Un enorme caudal político.

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