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Análisis

Nadia Calviño, ministra de Economía.

Más allá del Presupuesto

Manuel Alejandro Hidalgo

Proponer reformas significativas y condensar gran parte del esfuerzo en obtener un buen resultado en la negociación de las cuentas euroepas sería un activo para un Gobierno que peleará con una mano atada a la espalda

Se puede y se debe gobernar incluso con las cuentas de otro. De hecho, es lo normal en democracias maduras, donde los relevos gubernamentales se superponen con presupuestos leyes heredadas que se deben gestionar con realismo político, sin perjuicio de un enfoque propio y autónomo. Dicho esto, una de las importantes restricciones del Gobierno de Sánchez es la de tener que hacer suyos los Presupuestos del Ejecutivo de Rajoy.

Sin embargo, ello no implica que no pueda favorecer el devenir económico. Aunque ciertamente limitadas, se pueden ajustar algunas partidas del proyecto de Presupuestos mediante enmiendas en el Senado. El Gobierno puede negociar algunos cambios pero sabiendo que si las propuestas suponen aumento de crédito en algún concepto, sólo serán admitidas a trámite si en la propia enmienda se incluye una baja de igual cuantía en la misma sección. No resulta ocioso recordar la mayoría absoluta del PP en el Senado y que toda posible enmienda pasa por llegar a un acuerdo con este grupo.

Si se aprobaran enmiendas en el Senado, serían debatidas de nuevo en el Congreso. Las que obtuvieran más votos a favor que en contra se incorporarían al Presupuesto; si no, se mantendrían las previsiones aprobadas en su díaEs verdad que, una vez aprobada la ley, puede intentar modificar "mediante transferencias, generaciones, ampliaciones, créditos extraordinarios y suplementos de crédito e incorporaciones durante el ejercicio" la "cuantía y finalidad de los créditos contenidos en los presupuestos de gastos", pero "dentro de los límites y con arreglo al procedimiento". Esta opción exige también apoyos parlamentarios que no aparecen hoy en el horizonte político.

Politicas de oferta

Sin embargo, en los Presupuestos no se agota la políticaLas políticas de oferta bien orientadas pueden reducir los costes de financiación. También se puede incentivar a los agentes sociales para que eleven la participación de los salarios. Esto favorecería más consumo e ingresos fiscales, aunque para lo segundo sea también necesaria una reforma fiscal integral, compatible con otra financiación autonómica y local. También es posible hacer política de intenciones: diseñar medidas (ayuda a las familias, lucha contra la pobreza infantil, becas) que permitan enseñar la patita y dejar su aplicación condicionada a una victoria holgada. No duden de que veremos esto.

La designación de Calviño Borrell da una clara perspectiva europea al Gabinete de Sánchez. La negociación de los fondos europeos 2012-27 exige, sin duda, músculo y cintura en Bruselas, donde Sánchez tiene el campo expedito. Tener voz, voto y fuerza en Europa es importante. Dada la inmolación de Italia, es el momento de aparecer como la tercera economía de Europa.

En definitiva, la restricción presupuestaria impide al Gobierno incidir significativamente en la economía a través del gasto. Pero quedan resquicios para actuar aunque sea testimonialmente y atacar flancos que los Presupuestos no cubren. Proponer reformas significativas y condensar gran parte del esfuerzo en obtener un buen resultado en la negociación de los Presupuestos europeos sería un activo para un Gobierno que peleará con una mano atada a la espalda.