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LA CLAVE

Màxim Huerta promete el cargo como ministro de Cultura y Deportes.

J. J. GUILLÉN

Ni Huerta ni Lopetegui

Olga Grau

Era obvio que Huerta no podría seguir siendo ministro tras saberse que defraudó al fisco y que Lopetegui no podría estar en 'La Roja' y en el Real Madrid. ¿No se podrían haber ahorrado el bochorno?

Escritores y periodistas echan mano a menudo del recurso literario de la obviedad. Consiste en describir con gran ornamento cosas que el lector ya sabe perfectamente, como por ejemplo "la vida hay que vivirla" y "el ser humano tiene el derecho a ser feliz". Decir lo que ya se sabe que agradará a la audiencia produce una empatía inmediata. "¡Vaya, pues si eso es lo mismo que opino yo!", piensa el lector con inmediata simpatía.

Recurrir a lo obvio es útil, sobre todo en política, para estar alineado con las expectativas de los votantes y no levantar ampollas. Por eso sorprende que el flamante ministro de Cultura y Deportes Màxim Huerta, escritor de libros y , además, periodista, no considerara obvio que no podía ser ministro tras ser pillado por fraude fiscal.  Era obvio que la información se iba a saber y más obvio todavía que le costaría el cargo. Nunca debería haber aceptado.

Los ciudadanos creen que un político que les representa debe ser, además de capaz y preparado, honesto. De hecho, este fue el argumento que utilizó Pedro Sánchez para presentar una moción de censura contra Mariano Rajoy, la primera con éxito en toda la democracia en España. Por coherencia, Sánchez ha tenido que pedir la renuncia a Huerta, no tenía alternativa. Cabe recordar que el dirigente del PSOE no es presidente del Gobierno por haber ganado unas elecciones generales, si no por haber presentado una moción de censura contra un Gobierno manchado por la corrupción. 

Ser coherente y hacer cosas obvias va a resultar ser algo extraordinario. De otra manera no se entienden tantas torpezas. Como que Julen Lopetegui creyera que podría seguir en el cargo después de anunciar su fichaje como entrenador del Real Madrid. Es obvio que no es compatible ser el míster del equipo blanco con estar al mando de la selección española en el Mundial de fútbol y repartir juego para todos los jugadores de forma profesional y ecuánime.

Seguro que a los lectores les parece obvio que un ministro que ha cometido fraude fiscal no puede seguir en el cargo y que un entrenador de 'La Roja' pierde su imparcialidad si ficha por un gran club internacional.

Es tan evidente que parece increíble que nadie lo haya visto antes y nos haya ahorrado el bochorno. A veces lo obvio es lo más complejo de ver.