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LA CORRUPCIÓN EN EL PP

Absolución para el partido más votado, más condenado

Javier Aroca

Rajoy pide a millones de ciudadanos que se tapen la nariz y sean sus compinches

"Si hay entre vosotros quienes se tengan por lo bastante poderosos, audaces o astutos para cambiar el curso del proceso en favor del acusado, dejad que os advierta de que tendrán que estar preparados para habérselas conmigo cuando los desenmascare ante el pueblo...". Así se las gastaba Cicerón en el Senado en cuestión de corrupción, para él, el verdadero cáncer que devoraba el corazón de un Estado. Una posición compartida por todos los defensores del Estado y la democracia.

Este lunes se ha conocido otra sentencia de otro caso más de corrupción del PP en el ejercicio de su Gobierno, que a eso se dedican los partidos, a intentar  gobernar y hacerlo cuando llega el caso. Lo digo porque desde las filas populares parecen querer convencernos de que un partido hace otras cosas, son extravagantes a la política,  y sus dirigentes, responsables,  entran y salen de la disciplina  de la organización a capricho de un golpe de comunicación que los coloca en un refugio de parchís  cuando son acusados o, peor, condenados, por un juez.

El protocolo es conocido, casos aislados, poca cosa, otros tiempos, ya no están en el partido. Es como si la banda de Al Capone hubiera pretendido salvar sus responsabilidades en Chicago situando al 'suo capo di tutti capi' fuera de la organización, es decir, expulsándolo. El FBI no se lo creería.

Pero es más, en este caso de la 'Gürtel' valenciana, la fortuna ha querido que conociéramos la sentencia el mismo día de un cónclave popular, presidido por Mariano Rajoy. ¿Casualidad?  No  hay ya muchas fechas disponibles ante la inclemencia judicial en tiempos venideros . La Audiencia ha  condenado a dirigentes de primer nivel, al exsecretario general Ricardo Costa -Francisco Camps lo sobrevuela todo-; la pandilla habitual de tropelías  populares también cae y se ha vuelto a afirmar con contundencia que hay caja b y ,además, que con dinero de procedencia delictiva se financió la actividad del PP en Valencia.

El papel de Ciudadanos

Pero Rajoy, con punto o sin punto, piensa que no, que todo esto es una  perfidia de los partidos que, ahora, ya no son su oposición. Con permiso de Ciudadanos, claro, que después de intentar apuntalar al Gobierno en la moción de censura se queda en una posición que no tiene explicación. ¿Dónde estarían hoy metidos?

Una amalgama de socialistas, populistas e independentistas, dice Rajoy, lo ha echado y no el pueblo. En la amalgama, curiosa manera de definir a una mayoría parlamentaria por quien se denomina a sí mismo constitucionalista,  se ha olvidado, el quizá pronto registrador de Santa Pola, a jueces y fiscales. Pero, es más, Rajoy insiste en que son el partido más votado sin recaer en que convive con esa realidad,  la de ser el partido más condenado, ahora y sumando.

Rajoy pide la absolución de las urnas, la participación de sus votantes para su legitimación o lo que es lo mismo, la complicidad de millones de ciudadanos, a los que pide que se tapen la nariz  y sean sus compinches.

Debería leer a los clásicos, a Cicerón; la justicia no los puede perseguir a todos, pero la política será implacable con todos aquellos que amenazan a la estabilidad democrática del Estado. Al menos, eso espero.

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