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La oferta educativa

Barcelona apuesta por la escuela pública

Laia Ortiz

Mientras que por toda Catalunya se cerraban líneas de P3, en la ciudad se crearán 600 nuevas plazas en cuatro años

El momento de escoger escuela para una criatura es importante, puesto que determinará en parte la organización familiar, y hay una gran diversidad de escuelas y proyectos educativos. En Barcelona hemos apostado por ampliar la red de escuelas y a la vez definir y reforzar el modelo de calidad, inclusivo y diverso de la red pública.

Los últimos días estamos viendo movilizaciones en la ciudad y por todo el país sobre la problemática que afecta a familias con criaturas en edad de cursar P3 que no han podido obtener una plaza en un centro público de su zona. Los medios se han hecho eco y afortunadamente se hace visible una exigencia en aumento.

Se trata de una problemática compleja, lo son las causas y las soluciones, y nos exige a la ciudad de Barcelona que hagamos un debate amplio como sociedad y tomemos decisiones valientes de futuro para revertir graves carencias del pasado.

Más demanda que en la concertada

Estamos asistiendo a un cambio significativo en las preferencias de las familias a la hora de escoger escuela. El prestigio de la red pública ha aumentado y ya es la primera opción de la mayoría de familias, hasta el punto de que, por primera vez en la historia, hay más demanda de P3 en la escuela pública que en la concertada. Esta es una gran noticia y confirma el acierto de la apuesta en los últimos tres años por garantizar una calidad equivalente, impulsar la innovación educativa, reducir las desigualdades entre territorios y ampliar la oferta para las criaturas de la ciudad.

Que por primera vez en la historia se inviertan las preferencias es una noticia excelente porque nos dice que en Barcelona la gente quiere a sus escuelas públicas. Pero nos hace topar con un déficit histórico. Han pasado más de tres décadas desde el establecimiento del sistema de conciertos, y se suponía que era transitorio. Tres décadas que hubiesen sido tiempo suficiente si los gobiernos del Estado y de la Generalitat hubiesen situado la inversión educativa cerca de los estándares europeos y se hubiese hecho una legislación para acabar con la provisionalidad y apostar por integrar en una sola red el servicio público de educación. Pero no ha sido así y ahora las familias pagamos las consecuencias.

Se dirá que son excusas, que el Ayuntamiento de Barcelona también es autoridad educativa y parte del Consorcio de Educación. Pero no podemos ignorar que la apuesta de Barcelona en Comú en este mandato por la educación ha sido clara: en recursos y en modelo.

En tres años se habrán abierto nueve escuelas públicas de primaria en la ciudad, cuatro de ellas en el distrito de Eixample, que es el más falto en cuanto a oferta. Nueve nuevas escuelas que contrastan de forma dramática con las del mandato anterior: cero.

Mientras que por toda Catalunya se cerraban líneas de P3, en tres años en Barcelona no solo hemos impulsado nuevos centros sino que se han ampliado líneas en cuatro centros más, con un aumento total de hasta 24 líneas estructurales. Son 600 nuevas plazas de P3 en cuatro años. Es por todo esto que cuando se ponen en duda el esfuerzo en educación y la apuesta por una red pública que ha hecho este gobierno municipal, parece una broma de mal gusto.

Pero el problema persiste, y si bien cuantitativamente es un 1% de las  criaturas que han cursado la preinscripción (139 casos sobre un total de 12.760), requiere que busquemos soluciones. Esta búsqueda de soluciones pasa por un diálogo a diferentes bandas entre Ayuntamiento, familias, equipos educativos y Consorcio.

Pendiente de acabar el proceso de matriculación, sabemos que hay 1.183 vacantes de escuela concertada. Son muchas plazas, y son muchos recursos que no están siendo utilizados de forma óptima. Y la pregunta surge de manera inmediata: si se están vaciando las escuelas concertadas, ¿por qué no se pueden integrar en la red pública?

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También hay que seguir impulsando cambios pedagógicos para garantizar que no haya escuelas de baja demanda. Esta problemática se ha reducido en los últimos años gracias al impulso de la innovación pedagógica y los proyectos de Escoles enriquides Xarxes pel canvi. Es esta apuesta continuada por la calidad la que ahora tiene retorno en forma de adhesión ciudadana.

Es necesario mirar la realidad global para tener un buen mapa educativo y es necesaria una mejor coordinación entre la Generalitat y el Ayuntamiento, y desde aquí aprovecho la ocasión para felicitar al nuevo 'conseller' Josep Bargalló y ofrecernos para hacer equipo.

Necesitamos trabajar y pensar colectivamente con un objetivo claro, que es al que dedicamos las energías durante todo el año: que las familias continuen optando por la escuela pública sabiendo que sus criaturas tendrán una escuela de calidad, tenga el nombre que tenga.

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