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ANÁLISIS

La ruleta rusa de los futbolistas franceses

Rafael Tapounet

El FC Barcelona mira a Francia. Reclutados ya para la causa azulgrana Samuel Umtiti, Lucas Digne y Ousmane Dembélé y apalabrada hace unos meses la incorporación del ahora dubitativo Antoine Griezmann, el Barça ha tendido sus redes sobre otro futbolista con pasaporte galo: el jugador del Sevilla Clément Lenglet, un central de 22 años que ha completado una temporada de notable alto y que, pese a su juventud, ha asumido un protagonismo incuestionable en esos momentos que demandan un plus de personalidad, como los duelos contra los equipos de la parte alta de la tabla o los partidos de Champions.

Lenglet, que tiene una cláusula de rescisión de 35 millones de euros, se reunirá esta semana con Pablo Machín antes de anunciar su decisión definitiva. El flamante entrenador del Sevilla ha expresado su deseo de retener al joven central francés, pero el club hispalense parece resignado a verlo marchar y ya ha empezado a peinar el mercado en busca de un sustituto. Si finalmente se concretan las llegadas de Griezmann y Lenglet, hasta cinco futbolistas franceses coincidirán en el primer equipo del Barça, algo que no se veía desde los tiempos en que Louis Van Gaal llenó el vestuario de holandeses o desde que se juntaron seis brasileños a las órdenes de Frank Rijkaard.

Pero ojo, porque la historia sugiere que incorporar jugadores galos al FC Barcelona es un deporte de alto riesgo. Una ruleta rusa. De los 22 franceses que han vestido hasta la fecha la camiseta azulgrana, solo cinco (Lucien Muller, Ludovic Giuly, Thierry Henry, Éric Abidal y el citado Umtiti) han ofrecido un rendimiento acorde con las expectativas. Algunos de los 17 restantes figuran en el deshonroso panteón de los fichajes más catastróficos del club.

El capítulo que Petit dedica en sus memorias a su paso por el Camp Nou se titula 'Barcelona, para mi desgracia'

Es el caso de Emmanuel Petit, un centrocampista polivalente que había sido campeón del mundo y que llegó al Barça procedente del Arsenal junto al holandés Marc Overmars, en aquella ruinosa operación en la que Joan Gaspart invirtió buena parte de los 10.000 millones de pesetas que había dejado en caja la marcha de Luis Figo. El capítulo que Petit dedica en sus memorias a su fugaz estancia en el Camp Nou se titula 'Barcelona, para mi desgracia' y en sus páginas relata que el día en que llegó al club, el entrenador Llorenç Serra Ferrer, a quien califica de "payaso" e "incompetente", le preguntó en qué posición jugaba. No hace falta añadir mucho más.

Petit, al menos, aguantó una temporada. Christophe Dugarry, ni eso. Fichado del Milan en el verano de 1997, el delantero bordelés resultó un fiasco absoluto. Jugó 13 partidos y no marcó ni un gol. De hecho, la jugada que más se recuerda de su estancia en el Barça tuvo lugar en un entrenamiento, un día en que estaba ensayando faltas y le estampó el balón en toda la cara a Louis Van Gaal. "Hasta ese momento nuestra relación ya era fría, y aquello no hizo que mejorara", comentó años después.

Núñez aseguró que el fichaje de Déhu haría que las televisiones francesas se interesaran por el Barça

No le fue mucho mejor a Frédéric Déhu. "Un futbolista de calidad", dijo de él Josep Lluís Núñez, que justificó el fichaje con el estrafalario argumento de que la incorporación del central permitiría al Barça "ser objeto de interés de las cadenas de televisión francesas". Déhu jugó 11 partidos y ganó la Copa Catalunya. Frustrado, volvió a la Ligue 1 y terminó su carrera en el Levante. Tampoco consiguió que el equipo 'granota' fuera líder de audiencia en Francia.

Philippe Christanval llegó al Barça en los años de la funesta presidencia de Gaspart, y lo hizo con el aval entusiasta de Carles Reixach. "Remata bien de cabeza, es rápido y conjuga elegancia con contundencia", aseguró Charly. Se le olvidó contarnos que aquel central tenía menos cintura que un click de Famobil. Tras su paso por el Camp Nou, Christanval fracasó en el Olympique de Marsella, jugó en el Fulham inglés y acabó colgando las botas a los 31 años para dedicarse a la joyería.

Podríamos seguir con Richard Dutruel, Liliam Thuram, Ludovic Sylvestre (dos partidos con el primer equipo), Jérémy Mathieu…, ejemplos todos ellos de que ser francés y triunfar en el Barça 'c’est pas du gâteau'. Habrá, pues, que cruzar los dedos.

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