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Pedro Sánchez sonríe ahora pensando en aquellos que tantas veces le despreciaron

En estas horas decisivas, un importante dirigente del PSOE me hablaba de las tres vidas de Pedro Sánchez. Esta persona, muy cercana al líder socialista desde el primer minuto que entró en la escena central de la política hace ya cuatro años, recordaba con una sonrisa irónica y satisfecha aquel verano en el que Pedro Sánchez cogió su coche. Recorrió cada una de las federaciones del partido hasta que llegaron las primarias contra Eduardo Madina.

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Recuerda este dirigente que, en aquellos días, Sánchez contó con el apoyo de Andalucía. Ganó y se convirtió en secretario general. Comenzó ahí la primera vida de Pedro Sánchez que desde el sur trataron de guiar con mano firme. Se negó. Y eso hizo que algunos le dieran por muerto. Se hizo con Ferraz y no pudieron moverle. Destruyó puentes internos y cometió errores. Algunos de ellos los ha reconocido en privado. Y hasta ha pedido disculpas.

Algunos de los puentes nunca fueron reconstruidos. Y ahí comenzó su segunda vida que llegó después de que triunfara una heterodoxa operación para desbancarle por la fuerza. Le dieron por muerto. Y se equivocaron. Una vez más. Esa segunda vida se certificó cuando ganó las primarias a Susana Díaz. Ganó arrasando. Frente a todos los líderes del partido. Frente a los Felipe, los Guerra o o los Bono (incluso Zapatero que es el único que mantiene con él ahora hilo directo).

Ante tanto silencio algunos le dieron por muerto, y se equivocaron

Volvió a Ferraz y ahí comenzó su tercera vida. Se recluyó a los cuarteles de invierno. Se escondió de la prensa y se acercó a Rajoy con el tema catalán. Se rodeó de un nuevo grupo de asesores. Y ante tanto silencio algunos le dieron por muerto. Y se equivocaron. El certificado de nacimiento de la tercera vida se rubricó el jueves 24 de mayo por la noche. La sentencia de Gürtel acababa de hacerse pública y Sánchez comunicó a un reducido grupo de personas que iba a anunciar una moción de censura. Rápidamente los Felipe, Guerras y los Bono salieron a intentar marcarle el paso. Aparecieron en varios medios alertando del peligro de la maniobra y pidiendo que convocara elecciones. Una vez más no supieron leer los cambios.

Sánchez no estaba muerto. Estaba a punto de conseguir lo que tanto ha ansiado en estos años. Entrar en Moncloa siendo presidente de Gobierno. Si en la primera y la segunda vida de Pedro Sánchez la figura de Susana Díaz, por sus errores, resultó fundamental para resucitar, en esta tercera vida es clave la aparición del PNV. Sánchez y su equipo han negociado sin descanso para ganarse a los vascos y echar a Rajoy. Y lo han conseguido. 'El Renacido' sonríe ahora pensando en aquellos que tantas veces le despreciaron. Cuenta ahora con un importante poder que veremos cómo administra en un Gobierno de muy difícil supervivencia con solo 84 diputados. Pero es Pedro Sánchez. Igual va y lo consigue. 

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