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Una lacra social

Avancemos en el 'no es no'

Avancemos en el 'no es no'

Carme Borrell

El Circuito Barcelona contra la Violencia Machista muestra qué pueden hacer las ciudades

Estas últimas semanas se ha hablado mucho de la violencia de género, debido a la sentencia del llamado 'caso La manada'. En este artículo queremos reconocer la violencia de género como un problema importante de salud pública y apuntar cómo desde este ámbito podemos ayudar a prevenirla e ir más allá del "no es no".

La violencia de género tiene un alcance mundial y adopta diferentes formas, tales como violencia doméstica, acoso sexual, violación, asesinatos por honor, mutilación genital, matrimonios forzados o trata. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que alrededor de una de cada tres mujeres del mundo ha sufrido violencia física o sexual a lo largo de la vida. Según la Encuesta de Violencia contra la mujer de 2015, el 15,5% de las mujeres residentes en el Estado español de 16 años o más afirman haber sufrido violencia física, sexual o haber tenido miedo de alguna pareja o ex pareja en su vida. En el Estado en el año 2017 hubo 166.260 denuncias por violencia de género y más de 50 víctimas mortales.

En primer lugar, conviene señalar que la violencia en todas sus formas puede afectar negativamente a la salud física, mental, sexual y reproductiva de las mujeres y se puede traducir en muerte, lesiones físicas, embarazos no deseados, enfermedades de transmisión sexual, trastornos de la salud mental y uso nocivo de drogas. El coste económico es muy elevado ya que conlleva la provisión de servicios sociales, jurídicos y de salud, e incluye los ingresos no percibidos por la merma de la salud. La OMS señala también que la violencia contra la mujer afecta a toda su unidad de convivencia.

La importancia de la prevención

Hoy hay que insistir en que la violencia contra la mujer se puede prevenir. Según la OMS, los programas preventivos se pueden enfocar desde varios niveles, tanto individuales, como comunitarios o sociales. Por ejemplo, programas dirigidos a niños y hombres jóvenes para promover actitudes y comportamientos equitativos en materia de género, o programas comunitarios que promuevan las normas de género equitativas a través de medios de comunicación, la comunidad, las escuelas u otras instituciones. Y en el plano social, con políticas y programas que promuevan la equidad de género a todos los niveles.

Cabe señalar que el quinto de los diecisiete Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas para 2030 hace referencia a la igualdad de género y destaca la importancia de eliminar todas las formas de violencia contra las mujeres y niñas. Evidentemente, la prevención hay que articularla desde un enfoque multisectorial que incluya a las diferentes administraciones públicas (la justicia, el trabajo, la educación, los servicios sociales, la salud, etc.) y a los medios de comunicación.

Pero, tal como explicita el Convenio del Consejo de Europa sobre la previsión y lucha de la violencia contra las mujeres (convenio de Estambul), no es solo importante la prevención, también hay que asistir a las mujeres maltratadas, tanto en el momento de sufrir la violencia, como posteriormente, así como durante los procesos judiciales que se derivan. En el Estado español, el pacto contra la violencia de género fue aprobado el último trimestre de 2017, pero ahora hay que desplegarlo dotando de los recursos necesarios a todas las administraciones. 

Un problema de salud pública

Particularmente, desde el sector de la salud sabemos que hay que recabar datos para conocer el problema y los factores relacionados, fundamentar las políticas orientadas a hacer frente a la violencia, incluida la prevención. Como también se hace urgente ofrecer servicios de salud integrales a las personas que sobreviven a hechos de violencia, y, tal como hemos dicho más arriba, promover el reconocimiento de la violencia como un problema de salud pública a todos los niveles.

Un ejemplo de lo que podemos hacer a nivel local es el Circuito Barcelona contra la Violencia Machista, creado en 2001. Supone la colaboración entre instituciones para el abordaje integral de la violencia sobre las mujeres, impulsada por el Ayuntamiento de Barcelona y el Consorcio Sanitario de Barcelona, ​​con la colaboración de todos los agentes que actúan frente a situaciones de violencia machista en la ciudad. Su finalidad es promover la acción coordinada entre los ámbitos y profesionales que trabajan para la prevención, la detección y la atención de las situaciones de violencia machista que afectan a las mujeres, así como a menores y adolescentes.

La autora de este artículo forma parte de la Red de Científicas Comunicadoras.