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LA BOMBA DEL VERANO

Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, muestra su preocupación en la conferencia de prensa en la que hoy se ha despedido su entrenador Zinedine Zidane.

REUTERS / JUAN MEDINA

A Florentino le siguen lloviendo los golpes

Emilio Pérez de Rozas

El presidente del Real Madrid, que creía tenerlo todo atado, ve como CR7, Bale y Zidane le convierten en su saco de golpes

Entre tanto chiste, tanto meme, tanto instagram, tanto pique por washap, tanto Piqué-Ramos, ya nadie se cree a nadie y, por supuesto, la credibilidad de los protagonistas empieza a ser cero o menos cero.

De ahí que cuando Sergio Ramos, el gran capitán, el central que, según Joan Laporta, gana finales de Champions él solito porque es todo un profesional, dijo, insinuó, habló, comentó, anunció, el pasado 15 de febrero, que Zinedine Zidane podría dejar el Real Madrid si ganaba la tercera Champions consecutiva, nadie, nadie le dio credibilidad, le hizo ni caso. Ni siquiera el club.

“Habláis mucho del presi, que es el que toma, por supuesto, las decisiones, pero luego está el mister, que, a lo mejor, gana y le apetece irse. Es otra posibilidad, ¿no? dais por hecho que si gana, se queda, pero lo mismo le da por descansar un poco. Nunca se sabe. Hay que disfrutar de cada momento que nos regala la vida y después, ya veremos qué pasa", comentó Ramos.

Todo el proyecto en el aire

Y va y ocurre. Y todo el mundo se lleva las manos en la cabeza. El día, la jornada, en la que Mariano Rajoy debía dimitir, con decenas de diputados en su contra, el que dimite es ‘Zizou’, con un puñado de Champions en el bolsillo.

La verdad es que el Real Madrid, el mejor club de este siglo y el pasado, según Florentino Pérez, lleva unos días en los que le llueven bofetadas y no saben quien se las da. O sí. A ese Real Madrid del ‘ser superior’, de ese director general, llamado José Ángel Sánchez, que todo lo ve y todo lo ata, al que no se le escapa una, le están dando una paliza sus estrellas de muy señor mío.

Y CR7 pidiendo más dinero

La noche más feliz en tiempo, la de la conquista de otra Champions en Kiev, va Cristiano Ronaldo y empieza a hablar en pasado, a pedir más dinero para pagar la multa de 28 millones de euros a hacienda. Y, dos minutos después, aparece Gareth Bale y dice que igual él también se va “porque quiero y necesito jugar más minuto”. Y, una semana después, ante la sorpresa de Florentino, va el hacedor de semejantes milagros, no sé si futbolísticos, pero milagros al fin, y debe soportara, estoicamente sentado a su lado, que el modelo de Mango diga que está cansado (¿harto?, no, no cansado) y que deja el banquillo.

Si es cierto, como dicen, que al Real Madrid de ‘Flo’ y Sánchez le han sorprendido las tres andanadas que ha recibido en días, no será un club tan modélico como dicen porque alguien que parece guiar con mano firme los destinos del mejor club de la historia con mano firme debería de haber evitado los tres desencantos, semejantes ridículos. Digo yo, no sé.

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