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EDITORIAL

La escuela pública y el conflicto de P3

La calidad de la enseñanza pasa también por la creación de nuevas plazas públicas allí donde sea necesario

Salida de alumnos del colegio Miquel Bleach, en Sants, este lunes.

Salida de alumnos del colegio Miquel Bleach, en Sants, este lunes. / JOAN CORTADELLAS

Aun no siendo una etapa obligatoria, la educación infantil, en su segundo ciclo (P3, P4 y P5) representa el primer contacto con la escolarización y la entrada en un universo que va a marcar la vida de niños y niñas a lo largo de 10 años de enseñanza reglada. Por este motivo, es lógica la preocupación de los padres para poder escolarizar a sus hijos en el entorno del barrio en el que viven, un derecho que debe prevalecer y al que la administración (en este caso, el Consorci d’Educació de Barcelona, integrado por Ayuntamiento y Generalitat) debe dar curso. El problema es que a estas alturas, cuando no se conocen aun las listas definitivas (hasta el 12 de junio), hay familias que ya prevén que tendrán que desplazarse del colegio donde habían formalizado la preinscripción o de su entorno más cercano, con las consiguientes dificultades que esto genera ateniéndonos a la edad de los alumnos y a la comodidad educativa que genera la proximidad. En Barcelona (en Sants, Gràcia, el Guinardó o en Esquerra de l’Eixample), pero también en otras ciudades como Badalona, una falta de previsión que implica más demanda que oferta pública afectará a muchos ciudadanos, que pueden verse impelidos a lo que la Fapac denuncia como una "privatización pasiva del sistema". Las alternativas son las privadas (que son la mitad del total, aproximadamente) o el inadmisible aumento de las ratios por clase, aunque la solución más extendida en otros ejercicios ha sido la introducción de los llamados 'bolets', nuevas líneas en los centros educativos públicos para dar respuesta a la demanda, aunque con un riesgo evidente de deterioro del servicio.

Se trata de una problemática que se lleva acarreando desde hace tiempo, justo en una época en que ha disminuido la entrada de alumnos de P3 en Catalunya y en la que se han anunciado (para el curso 2018-2019) 869 plazas más que en el anterior, muy por encima del padrón previsto. Este dato confirma que la denuncia de la Fapac se fundamenta en la falta de planificación por zonas, una circunstancia que crea la natural inquietud entre los padres. La calidad de la enseñanza y el compromiso global de transformación educativa, un cambio de paradigma pedagógico enmarcado en el programa Xarxes pel Canvi, pasa también por una mejor estructuración del sistema y por la creación de nuevas plazas públicas allí donde sea necesario.

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