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Las motivaciones del exprimer ministro francés

Manuel Valls y la batalla por Barcelona

Manuel Valls y la batalla por Barcelona

Antón Costas

El éxito de su candidatura dependería de si los barceloneses votan por conductas de trinchera o pensando en el futuro de la ciudad

Sea cual sea su decisión final, la sola noticia de que Manuel Valls, catalán de nacimiento y exprimer ministro socialista de Francia, está valorando presentarse a las elecciones a la alcaldía de Barcelona ha cambiado, a mi juicio, la naturaleza y significado político de esa elección. Aun cuando no sea capaz a estas alturas predecir si el resultado será aislar a Barcelona de la batalla populista en que está inmersa la política catalana o, por el contrario,  cavar nuevas y más profundas trincheras entre bandos irreconciliables.

En todo caso, antes de ver el sentido de esa influencia, permítanme un comentario personal sobre Manuel Valls. Mi impresión inicial cuando leí la noticia fue que posiblemente se trataba solo de un divertimento ocasional de un político ahora ocioso en su país en viaje por su tierra de origen. Pero ahora pienso que no es así.

Hace unos días he tenido la oportunidad de compartir mesa, mantel y una larga conversación con él en el domicilio de un amigo común. Me sorprendió la seriedad con la que está analizando la posibilidad de presentar su candidatura. Conoce las dificultades que tendría una persona como él para hacerse con la mayoría del consistorio. Ya sea la mayoría absoluta (cosa realmente difícil) o para lograr ser la lista más votada, cosa que le daría oportunidades para posteriores apoyos.

Con su aparición en la escena política ha definido el sentido profundo de la batalla por Barcelona: irá de murallas y trincheras

Sabe que los demás candidatos y candidatas le presentarán como un paracaidista dejado caer desde el cielo sobre la ciudad de Barcelona para alterar la batalla política en curso en Catalunya. Se le presentará como una persona sin contacto con el día a día de los problemas de Barcelona, de sus gentes y de sus barrios. Como una especie de 'comisario francés' animado por unas élites burguesas preocupadas por su pérdida de influencia en los asuntos de la ciudad.

Un nuevo fracaso político, ahora en Barcelona, podría acabar definitivamente con su carrera política. Aunque este es un aserto que nunca se puede decir de un político de raza y de calle como él. Siempre acabará por encontrar nuevos espacios, ya sea en la política francesa o en la europea. Pero, en cualquier caso, de presentarse y no ganar sería un episodio político doloroso.

Las motivaciones de Valls

En estas circunstancias, ¿cuáles son las motivaciones que animan a Manuel Valls? Descarto la de la ociosidad, como ya he dicho. También la presión de Albert Rivera, el líder de Ciudadanos. De hecho, las cosas parece que ocurrieron en sentido contrario: Rivera recogió al vuelo un comentario del propio Valls para darle su apoyo.

Por lo que he podido percibir, sus motivaciones tienen que ver con su condición de catalán de origen y de ciudadano europeo. No se siente extranjero en Catalunya. Habla un buen catalán y conoce bien su cultura. No creo que considerase en ningún momento presentarse por Madrid. Piensa que en la batalla de Barcelona se juegan muchas cosas sobre el futuro de la ciudad, de Catalunya, de España y de Europa. Y como catalán y europeo quiere implicarse en esa batalla.  

Populismos de derecha xenófoba e izquierda radical

Pero es posible que no cuente con todos los apoyos que él espera. Especialmente el de las clases burguesas barcelonesas acomodadas que en el pasado inmediato votaban el nacionalismo conservador y constitucional de Jordi Pujol y ahora se sienten políticamente huérfanas. Pero aún no se han dado cuenta de que las cosas han cambiado. Que los populismos extremos ocupan ahora el espacio político. Populismos de derecha xenófoba y de izquierda radical que a pesar de sus diferencias ideológicas no tienen inconveniente en formar alianzas instrumentales para ocupar el poder. Como lo estamos viendo en Italia.

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Probablemente, el éxito de una candidatura como la de Valls vaya a depender de cómo votemos los barceloneses. ¿Nos dejaremos llevar por conductas de bando y trinchera o tomaremos decisiones individuales pensando en Barcelona y en su futuro? No soy capaz de discernir a estas alturas cuál será el sentido final de la influencia de Valls en el sentido del voto.

Pero, en cualquier caso, sea cual sea la decisión que tome finalmente dentro de uno o dos meses, con su sola aparición en la escena política ha definido el sentido profundo de la batalla por Barcelona. Esa batalla irá de murallas y trincheras. Después de aquel grito de "abajo las murallas" lanzado por los liberales progresistas barceloneses de mediados del siglo XIX, origen de la Barcelona contemporánea, ahora el riesgo es que el nuevo grito acabe siendo el de "arriba las murallas".